Revelaciones Sanadoras del Cielo y la Tierra

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En 1999 Tommy Rosa sufrió un accidente de automóvil que le llevó a vivir una transformadora ECM (Experiencia Cercana a la Muerte) durante la cual recibió reveladoras enseñanzas que desvelaban el sentido de la vida y proporcionaban claves fundamentales de salud.

También por aquel entonces, el prestigioso cardiólogo integrativo Dr. Stephen Sinatra estaba desarrollando un tratamiento holístico de salud que desmantelaba el tratamiento farmacológico prevalente en aquel entonces.

Cuando la casualidad hizo que ambos hombres se encontraran, descubrieron que las revelaciones de salud que Rosa había recibido en el cielo se alineaban íntimamente con los revolucionarios resultados que Sinatra estaba obteniendo en su práctica clínica.

En Revelaciones sanadoras del Cielo y la Tierra, Rosa narra su viaje trascendente y comparte las ocho revelaciones que recibió durante su ECM, a la vez que Sinatra las explica magníficamente a la luz de su experiencia clínica y propone prácticas para desarrollar cada una de las claves de salud física y espiritual.

El mensaje práctico y esperanzador que nos transmiten las Revelaciones sanadoras del Cielo y la Tierra es que tenemos el poder de armonizar cuerpo y alma. A través de sus ocho inspiradoras revelaciones seremos capaces de elevar nuestro nivel vibratorio, superar nuestras limitaciones humanas y vivir más saludablemente. 

"Revelaciones sanadoras del Cielo y la Tierra es un testimonio valiente y tierno al mismo tiempo que investiga con gran elegancia las cuestiones más trascendentales de la humanidad. A través de su experiencia directa, Sinatra y Rosa nos desvelan pistas importantes acerca del gran misterio." David Perlmutter, autor de Cerebro de pan y Alimenta tu cerebro

"Para lograr la salud y el equilibrio de una persona es necesario integrar los aspectos físicos, mentales y emocionales, y esto ha sido en lo que me he centrado en mi carrera como médico y psicoterapeuta.

Es cierto que para conservar la salud hace falta compromiso, interés y esfuerzo. Y también se necesitan conocimientos. Debes ser consciente de qué cosas son buenas y cuáles son perjudiciales. En nuestro mundo actual, esto puede resultar complicado, si lo comparamos con las primeras épocas de nuestra existencia, en las que éramos todavía cazadores y recolectores, y nadie tenía que ir al gimnasio para hacer ejercicio. La vida cotidiana ya obligaba bastante a correr, trepar, recoger alimentos y escapar de peligros visibles como, por ejemplo, los depredadores hambrientos.

Hoy en día, los peligros son menos visibles y evidentes, pero están por todas partes y cada vez son mayores. Todos estamos expuestos a los alimentos procesados carentes de nutrientes, a los organismos genéticamente modificados (transgénicos) que se utilizan para producir alimentos; a la contaminación del agua y del aire; a los metales pesados, como el mercurio, el plomo y el cadmio; a insecticidas y sustancias químicas; a teléfonos inalámbricos y repetidores de móviles, y a muchas más cosas. La vida moderna y las tecnologías que lleva aparejadas están inundando el cuerpo humano de elementos tóxicos no naturales y de frecuencias que provocan una enfermedad insidiosa callada pero mortal. Y la lista continúa.

Al comprobar la realidad de todos estos problemas, empecé a hacer hincapié en las medidas preventivas animando a mis pacientes a protegerse de estas influencias externas. Por ejemplo, les aconsejaba consumir alimentos ecológicos no inflamatorios, no azucarados y sin transgénicos, como, por ejemplo, las semillas de lino dorado ecológicas, el aceite de oliva virgen extra, los kiwis ecológicos, los arándanos y las moras, el salmón salvaje migratorio o las sardinas, y añadir a su dieta más grasas saludables, como el omega-3, y otros suplementos alimentarios que favorecen la función cardíaca y la salud general. A las personas especialmente propensas al dolor musculoesquelético y la debilidad les insistía especialmente en que debían seguir una dieta similar y, además, evitar la cafeína, el alcohol, los colorantes alimentarios y los tintes, así como los campos eléctricos y magnéticos tóxicos (de móviles, ordenadores y otros aparatos tecnológicos actuales). Estos últimos pueden producir un efecto negativo en la variabilidad de la frecuencia cardíaca (las alteraciones en la frecuencia de latidos sucesivos del corazón) y en otros aspectos de la salud.

¡Y lo más increíble es que gran parte de esta información también le fue revelada a Tommy en el Cielo!

De hecho, mis tres descubrimientos más importantes a lo largo de más de cuarenta años de desempeño de la profesión médica fueron confirmados por las lecciones celestiales de Tommy: podemos revitalizar un corazón enfermo por medios naturales, podemos proteger el cuerpo de enfermedades conectándonos físicamente con el campo energético de la Tierra y existe un vínculo entre las penas de amor y las enfermedades del corazón."

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