Masaje

En las antiguas civilizaciones se acostumbraba someterse a un masaje de todo el cuerpo tras realizar ejercicio físico y bañarse.

Hoy sabemos que gracias al masaje nuestros ancestros conseguían que el ejercicio fuera más efectivo, se recuperaban del cansancio más rápidamente y el riesgo de contraer lesiones disminuía. 

¿Por qué el masaje tiene estos efectos terapéuticos? 

Cuando nuestros músculos se encuentran tensos o han sido sometidos a demasiado esfuerzo acumulan sustancias de desecho que causan dolor, rigidez, e incluso, espasmos musculares.

Al incrementar la circulación hacia y desde los músculos, el masaje acelera la eliminación de estas sustancias tóxicas y dañinas.

A la vez, el masaje hace que llegue sangre y oxígeno fresco a los tejidos con lo que se aligera el proceso de recuperación de lesiones y de numerosas enfermedades.

Además de los componentes propiamente curativos, el masaje permite a la persona relajarse, desbloquear los nudos energéticos y alcanzar el bienestar psicofísico deseado.