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Sugar Blues, el mal de azúcar

azúcar

 

Ya han pasado casi 30 años desde que William Dufty publicó su bestseller, Sugar Blues, y sin embargo el mundo industrializado no se ha curado de su mal de azúcar. Quién sabe, quizás porqué, como explica Dufty, el azúcar es como una droga y librarse de las dependencias siempre es difícil. El azúcar, sobre todo el que es blanco y refinado, lo encontramos por todas partes en los productos alimenticios industriales, no solo en los dulces, como las galletas, la bollería industrial y los caramelos sino también en los productos salados.

El problema de la glucemia

El azúcar libera velozmente glucosa en la sangre, causando una rápida subida de la glucemia. Como nos explica Patrick Holford en cuanto a los niños (aunque lo mismo vale para los adultos) en su libro Nutrición óptima para la mente del niño (Robinbook Ediciones), «la glucosa es una cosa potente y puede seriamente dañar los nervios y las venas. El cuerpo afronta la situación enviando la hormona de la insulina para ayudar, liberada por el páncreas cuando una descarga de glucosa entra en la sangre del niño. Una vez ya en la sangre, la insulina suministra glucosa en las células, donde se utiliza para producir energía.

Cualquier exceso (...) se almacena, en una forma llamada glucógeno, en otras partes del cuerpo como los músculos y el hígado. Una vez saturados estos depósitos, la glucosa restante se transforma en grasa corporal. Una dieta rica en azúcares, probablemente, es la causa principal de la obesidad y del sobrepeso en los niños.

En estos casos de “sobredosis de azúcar” – por ejemplo después de una taza abundante de cereales tratados o dulcificados o después de una bolsa de chucherías en el cine – el cuerpo reacciona a aquella que parece una situación peligrosa liberando más insulina de lo normal. Como resultado, de la sangre puede eliminarse demasiada glucosa. De tal modo, al niño le quedan cantidades muy bajas de glucosa en la sangre y experimenta una bajada de energía. Pero si los efectos de una glucemia baja pueden ser desagradables, lo peor es que a este punto vuestro niño mostrará consecuencias aún peores que provienen del mismo problema – el azúcar – alteraciones extremas del humor, problemas de concentración y de comportamiento o bajos niveles de energía».

Holford explica como bruscas variaciones de la glucosa en la sangre pueden conllevar influencias negativas incluso sobre el cociente intelectual del niño y su comportamiento, en particular, diversos estudios relacionan el alto consumo de azúcar con la hiperactividad, problemas de atención y comportamientos violentos.

 

extracto Nutrición Óptima

Un producto pobre de vitaminas y sales minerales

Además, el azúcar, y en general todas las formas concentradas de azúcar, no contienen vitaminas ni sales minerales. En particular, el azúcar refinado ha sido privado de aproximadamente el 90% de sus vitaminas y minerales. Sin ellos, nuestro metabolismo se vuelve ineficaz, tiene bajos niveles de energía y puede ser víctima de estados de ánimo depresivos.

Si a esto le añadimos que para refinar y emblanquecer el azúcar a menudo se usan sustancias químicas, podemos entender cuán poco sano es este producto.

¿Y el azúcar de caña?

El azúcar de caña que encontramos a menudo en los supermercados no es mejor que aquel blanco, ya que en general ha sufrido procesos de elaboración y refinamiento que lo hacen equiparable, en cuanto a los efectos que conlleva sobre la salud, al azúcar blanco. Un producto diferente es en cambio el azúcar de caña integral (atentos a las denominaciones, no crudo sino integral), que en cambio no ha sido empobrecido de sus micronutrientes, ya que no es refinado sino integral. Aun así, éste sigue siendo un azúcar concentrado y como tal ejerce sobre la glucemia efectos equiparables a aquellos del azúcar blanco.

Por este motivo hemos decidido excluir también el azúcar de caña integral y los productos que lo contienen de nuestro bio-catálogo.

Las posibles alternativas

Actualmente encontramos en el mercado diversos dulcificantes naturales que pueden utilizarse como alternativa al azúcar. En nuestra elección de productos hemos decidido dar preferencia a aquellos dulcificados con fruta seca, malta o jarabes de cereales.

Hemos decidido también limitar la oferta de productos dulces, ya que, aunque estén dulcificados de manera natural, a menudo resultan excesivamente presentes en nuestras dietas.

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