× Utilizamos cookies propias y de terceros, para realizar el análisis de la navegación de los usuarios. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso.
Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Sol y vitamina D

Cómo integrarla de la mejor manera posible

Escrito por el equipo de Macrolibrarsi.it

sol y vitamina D

¿Cómo reconocer una carencia de vitamina D, y cómo integrarla correctamente en nuestra vida? Sol, vitamina D y calcio: ¿cómo se relacionan entre ellos estos tres elementos? ¿Y qué importancia tienen de cara a la salud de nuestro organismo? A continuación veréis cómo garantizar un buen nivel de vitamina D, cómo mantenerla y qué dificulta su absorción.

Vitamina D y beneficios

Sabemos que la vitamina D es un importante componente para nuestra salud, sobre todo porqué mantiene en un correcto estado de salud nuestros huesos y articulaciones. Una carencia de vitamina D puede conllevar el desarrollo de afecciones como la osteopenia antes y la osteoporosis después, en los casos más graves. A menudo descuidamos demasiado nuestro aparato esquelético, no le damos suficiente atención y no lo cuidamos. ¿A qué es debido? Quizás al hecho de que es la parte menos tangible, la más interna, y exceptuando algunos puntos que sobresalen más, como los codos y las rodillas, no somos capaces de apreciar la dureza de nuestros huesos y, en consecuencia, de darnos cuenta de cuánto es importante su apoyo.

La vitamina D es esencial para el bienestar de nuestros huesos y el mejor modo que tenemos para integrarla es la exposición solar. Pero cuidado, existen algunas reglas específicas que debemos seguir para integrar correctamente la vitamina D y no incurrir en daños para la piel, otra estructura importantísima de nuestro organismo, nuestro escudo protector de defensa.

Pongámonos al sol, ¡pero con calma!

Cuando llega el verano, todos nos sentimos impacientes por ponernos a tomar el sol y dejar que caliente nuestro cuerpo después del frío invierno. Aunque no parezca posible, el frío y la humedad típicos del invierno penetran en nuestros tejidos y nos molestan. Los agentes externos como el frío, el calor y el viento condicionan nuestro estado de salud y no es por casualidad que las estaciones se subsigan y cambien.

En la Naturaleza, todo sigue un ritmo perfecto, capaz de nutrirnos de pequeñas dosis de cada cosa. Exponerse al sol durante el verano es de vital importancia y no solo por el bronceado que coge nuestra piel. Precisamente, a través de los rayos del sol, nosotros elevamos el nivel de vitamina D presente en el cuerpo. ¡Pero cuidado!

Pasar días enteros al sol no es útil para adquirir esta valiosa sustancia, sobre todo si embadurnamos nuestro cuerpo con crema. El extracto de crema (sobre todo si se trata de una crema de baja calidad, con parabenos, alérgenos o sustancias perfumadas) ralentiza su absorción.

¿Cómo debemos hacerlo entonces? Nuestro consejo es el de exponerse al sol cada día, durante una media horita, aunque solo sea con los brazos descubiertos (si hay otras zonas del cuerpo descubiertas mejor). En verano, en la playa, intentemos ponernos media hora al sol sin protección, evitando las horas de calor más intensa. Y sobre todo, después de la exposición al sol, no deberíamos lavarnos con jabón, gel de baño o similares, lo cual favorece la eliminación de la vitamina D presente.

Vitamina D, calcio y huesos

El mito de la leche que aporta calcio ha sido finalmente superado. No es con el consumo de leche que contribuimos a aumentar los niveles de calcio en los huesos, sino integrando alimentos como las espinacas, las coles, las almendras y las semillas de chía.

El nexo estrecho que existe entre la presencia de calcio en los huesos y la vitamina D es fundamental: la presencia de ésta última favorece el mantenimiento de la homeostasis del calcio.

¡De poco sirve integrar grandes cantidades de calcio si carecemos de vitamina D! Y visto que su fuente principal es la energía solar, se convierte en algo indispensable adoptar estas pequeñas medidas para mantener altos los niveles de ésta vitamina en el organismo.