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Pet Therapy y autismo

Escrito por Alberto Dal Negro

Niño con perro

Cada vez son más numerosas las solicitudes por parte de familias y escuelas por trabajar – además de con niños hiperactivos – con niños con trastornos del espectro autista.

Se trata de un grupo de personas extremadamente delicado, ya que necesita de una atención especial, y de un respeto aún más especial, pues en cada situación en la que intervenimos nos debemos acercar con muchísimo cuidado.

Me sorprende la sensibilidad de estos niños, la comunicación sutil que saben activar, los gestos, los pequeños cambios en la mirada, en su comportamiento. Cuando nos acercamos a ellos debemos antes saber entrar en su mundo: y lo debemos hacer con pureza, sin prisas, sin expectativas. No es el niño quién debe abrir su “cascarón”, sino que somos nosotros los que debemos ayudarle a acceder al nuestro. Somos nosotros los que debemos abrirnos a él.

El rol del perro

Y, como siempre, tenemos la suerte de tener a nuestro lado un ser que sabe hacer todo esto con la máxima naturalidad, que no hace razonamientos complejos, ni tiene posibles objetivos, ni se protege anticipadamente de eventuales frustraciones.

Después de muchos años hemos adquirido esta certeza: los perros tienen “siempre” la clave justa, hacen “siempre” las cosas adecuadas en el momento adecuado. Solo que no las vemos porqué nos cargamos y los cargamos de expectativas; esperamos a que pase una cosa, y en cambio sucede otra cosa... que sin duda es mejor.

Es un recorrido, donde los tiempos no los decidimos nosotros sino el niño en concomitancia con el animal. Es un juego, un tipo de baile, entre los dos. Si nosotros conseguimos entrar – y antes o después entramos, si sabemos confiar en nosotros y en ellos – nos sucede una cosa maravillosa: nos sentimos privilegiados... ¡pero no hemos hecho nada!

Una historia cercana con una forma grave de autismo

Hace poco conocimos a un niño bellísimo, con una forma grave de autismo, y el momento en que él decidió acercarse a mí, puso sus brazos sobre mis hombros, me miró directamente a los ojos durante unos instantes con una media sonrisa, me llegó muy dentro. Porque comunicó todo y más.

Un proyecto que ha tenido un éxito importante, documentado y compartido con los tutores y la familia del niño, que es uno de los más bonitos que he vivido personalmente a lo largo de los últimos diez años. Y el gran mérito no ha sido mío en ningún caso, sino de Francy – un espléndido medio labrador – y de su compañera humana.

Yo – como observador – he sido simplemente "tocado" por la belleza de esta experiencia. Y realmente una experiencia como ésta se puede vivir solo como un privilegio.

Perro y niño

El espectro autista: qué puede hacer un animal

Sé cuánto sufrimiento supone para una familia vivir día tras día con un niño así, pero existe también la otra cara de la medalla. Una vez conocí a una madre literalmente dividida entre el dolor y este otro sentimiento indefinible, diametralmente opuesto. Pero existen ambos.

No sé cuáles son las causas que originan el autismo, si es de origen genética u otra cosa... Pero me gusta mucho lo que escribió respecto a esto Anne Givaudan, una valorada autora con más de 25 libros publicados, traducidos en varios países:

'Conozco un niño que cuando iba a párvulos era el único que podía jugar con un joven autista, así que su madre le preguntó: “¿Por qué eres el único que consigue comunicarse con él? “. Y él respondió: “Porqué antes de encarnarnos, nos conocíamos y habíamos decidido que vendríamos juntos, en el mismo momento, pero al último minuto tuvo miedo”.'

Sea o no verdad, creo que expresa muy bien la idea de estas personas a las que les cuesta establecer contacto con el mundo en el que vivimos... y necesitan – en calidad de personas especiales – de una clave especial.

Nuestro perro puede representar esta clave, y nosotros, como repito una vez más, solo debemos “dejarlos hacer”, deshacernos de toda expectativa y dejarnos sorprender por aquello que podremos observar. Sin ninguna prisa.

Anne Givaudan continua su discurso añadiendo: “Ciertamente será necesario hacerles sentir las ganas de estar sobre la tierra, de estar donde uno está, de estar presente…” En este sentido nuestro perro – junto a nuestra discreta presencia – podrá desarrollar un trabajo óptimo, pero solo si le dejamos...

Animales, niños y profesionales

Asisto cada día a comportamientos extraordinarios, a cambios importantes en el modo de ser de las personas, a recorridos en los que los animales nos siguen demostrando que ellos son los verdaderos maestros, y consiguen tejer relaciones que parece imposible que se puedan crear entre seres tan diferentes pero al mismo tiempo tan similares: puros, simples, esenciales, verdaderos.

Una última recomendación: es importante, cuando se obtengan estos resultados, compartirlos en la medida de lo posible con los profesionales que siguen al niño. La integración de su trabajo con el nuestro, si ellos lo ven útil y funcional para el bienestar del niño, podrá solo amplificar los beneficios para él y para la familia. ¡Nunca os olvidéis de trabajar en red!

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