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Los animales guía en el chamanismo

Escrito por Mario Manzana

aguila ccon chamán

La alianza entre los seres humanos y los animales se remonta a la noche de los tiempos. De hecho, en Suiza se han encontrado altares dedicados al Oso que tienen más de 70.000 años. El hombre instauró enseguida una relación especial con los animales, convertidos a un cierto punto en fuente de alimentación, pero sobre todo motivo de observación y emulación. Puede parecer extraño, pero algunos estudiosos defienden que la danza nació a partir de la observación de los animales; se trataba de danzas en las cuales se imitaban precisamente los movimientos de los animales, imitación que aun forma parte de algunas ceremonias, concretamente de los nativos americanos.

La danza, subrayamos, según los descubrimientos de la antropología es uno de los primeros instrumentos que el ser humano ha puesto en marcha para entrar en un estado de consciencia no ordinario, típico de las varias formas de chamanismo.

Además, también a partir de la observación de los animales el hombre ha aprendido, por ejemplo, a conocer y utilizar algunas plantas y setas con propiedades psicoactivas que después han entrado a formar parte de las sustancias sagradas del chamanismo (se profundizará en el tema de los estados no ordinarios de consciencia en un futuro artículo).

Animales, presas "sagradas"

El amor que nuestros antiguos antepasados (nos referimos concretamente a las culturas de tradición chamánica) han demostrado siempre hacia los animales y la Naturaleza en general se puede apreciar también en su manera de cazar. El respeto hacia el animal se traducía en ciertos comportamientos cuyo objetivo era, por una parte, preservar la supervivencia de la especie, de modo que continuara a ser fuente de alimento, y, por otra parte, demostrar su sacralidad a través del ritual.

Ir a cazar, de hecho, se consideraba una práctica sagrada, puesto que los animales, las plantas y las rocas eran considerados en cierto modo “parientes” de los seres humanos y animados por el mismo espíritu. Por eso, se cazaba solo el número de presas necesario para garantizar la supervivencia de la tribu, prestando atención en seleccionar solo los animales más ancianos y no aquellos en periodo fértil ni hembras embarazadas.

Además, después del asesinato del animal, que debía realizarse de la manera más rápida e indolora posible, se daba gracias al espíritu del animal matado, por permitir la supervivencia de la comunidad.

Los animales guía: nuestros aliados desde siempre

Pero además que como fuentes de alimentación, las culturas tradicionales chamánicas consideran los animales como potentes aliados invisibles presentes en la vida de todo ser humano.

Por ejemplo, en diferentes culturas, tanto siberianas como centro-americanas, se cree que apenas un recién nacido llega al mundo, enseguida lo alcanza el espíritu de al menos un animal para protegerlo; en el caso de que esto no suceda, se cree que el bebé no tendrá ninguna posibilidad de sobrevivir más allá de algunos pocos años. Algunos ven un cierto paralelismo entre esta creencia y el ángel de la guarda de la tradición católica.

En una leyenda transmitida por el pueblo de los Buriatos (antigua etnia de origen mongol establecida en la zona centro-meridional de Siberia) se narra cómo nació el primer chamán.

«Al principio no existían las enfermedades ni la muerte. Después, los espíritus malignos decidieron atormentar a los hombres con estas lacras. Para remediar tales fechorías, los dioses mandaron entonces desde lo alto de sus cielos el águila. Una vez llegada a la tierra para socorrer a los hombres, el águila no consiguió hacerles comprender ni su lengua ni sus intenciones. En esas condiciones, el grande rapaz se sintió obligado a volver al cielo. Los dioses le ordenaron entonces que volviera a la tierra y diera al primer hombre que encontrara el poder de chamanizar. Voló de nuevo hacia la tierra, y encontró una mujer dormida bajo un árbol, que vivía separada del marido. Se unió a ella y la dejó embarazada. Cuando volvió con su marido, la mujer dio a luz a su hijo, que fue el primer chamán» (pasaje extraído de Leggende sugli sciamani siberiani, editado por Luciana Vagge Saccorotti).

Sin entrar en los detalles de la interpretación simbólica de esta leyenda, vemos como la capacidad de chamanizar se ha conferido a la humanidad a través de un águila. Este animal, de hecho, juega un papel muy importante en gran parte de las tradiciones.

En particular, para los nativos de Norte América es considerado el animal más cercano al Gran Espíritu, ya sea porqué es el pájaro que vuela más alto en el cielo, ya sea porqué es capaz de mirar al sol sin quemarse los ojos. Por este motivo, en muchas culturas se le considera el animal más sabio. Pero, ¿qué es un animal de poder o espíritu aliado?

Para responder a esta pregunta, partimos de las consideraciones de un estudioso de chamanismo de fama mundial, el antropólogo Michael Harner.

«Los chamanes han creído durante mucho tiempo que sus poderes son poderes que provienen de los animales, de las plantas, del sol y de todas las energías fundamentales del universo. Miles de años antes de los descubrimientos de Charles Darwin, los miembros de las culturas chamánicas ya creían en que los seres humanos y los animales estaban unidos por vínculos de parentela».

Además, así como afirman Eleonora Tassani y Cristina Cicognani:

«Al ser criaturas presentes en todo el globo, los animales son reconocidos por todos los pueblos de la Tierra y forman parte del imaginario y del inconsciente colectivo. Los Animales Guía son pues arquetipos universales que representan las características de una determinada especie, sintonizando los poderes y las cualidades. En la tradición de los nativos americanos, de los nahuales mayas y aztecas, los Animales Guía son energías que nos acompañan en nuestro camino de vida para ayudarnos a afrontar los problemas que encontramos, para enseñarnos, aconsejarnos o protegernos» (extraído de los Quaderni Animali Guida, de Eleonora Tassani y Cristina Cicognani, Macro edizioni, Cesena 2017).

De este modo, éstos se asumen como modelos de comportamiento, imitando sus características y las cualidades, pero actúan también a un nivel más sutil, el del inconsciente, siendo energías arquetípicas presentes en cada uno de nosotros.

Diversos pueblos, además, han elegido un animal para representar a su clan, utilizando a menudo aquellos que se mostraban más fuertes en las batallas (clan del Lobo, del Jabalí, del Oso, etc.).

simbología chamanicaLa simbología de los Animales Guía

Veamos brevemente la simbología de algunos animales entre los más conocidos y cómo su energía nos puede ser útil.

En la tradición celta un lugar relevante es ocupado por el salmón, protagonista de numerosas leyendas, considerado el animal más anciano y por tanto el más sabio, portador también de inspiración y con capacidad de rejuvenecimiento.

Otro animal particularmente importante en diferentes tradiciones es el oso, como se ha dicho en precedencia, uno de los primeros en aparecer en el imaginario del ser humano, probablemente porque, del mismo modo que el hombre, es capaz de caminar sobre sus patas traseras y es omnívoro. En una de las lenguas celtas su nombre es Art, la misma raíz de Arturo (Artaois), y, del mismo modo que el rey de la antigua leyenda, representa la soberanía y el poder primordial, además de la intuición combinada con el instinto.

Otro animal de la historia antigua, que está presente no solo en gran parte de las tradiciones célticas sino también en los cultos más antiguos relacionados con la Diosa (recordemos que los cultos que se refieren a una divinidad femenina son antiquísimos y que la Diosa era considerada la Señora de los animales y de toda la Naturaleza), y que volvemos a encontrar más tarde representando el arte de la medicina entre las divinidades griegas, enrollado en espiral alrededor del bastón del dios Asclepios, es la Serpiente. Y así es como se describe, en su forma de cobra, en los cuadernos previamente citados:

«Como es conocido, el veneno de la serpiente puede matar, pero al mismo tiempo tiene extraordinarias capacidades terapéuticas, por eso, las serpientes son valiosos aliados en el proceso de curación. La cobra tiene la capacidad de destruir las enfermedades así como los esquemas de hábitos negativos. La serpiente está dotada del poder de la vida y de la muerte, lo cual hace de ella el símbolo de la inmortalidad, del infinito, pues el tiempo se transforma en eternidad que a su vez da vida al tiempo. La cobra como animal guía conduce en el viaje del despertar de la energía, aplaca la dominación del Yo, ayuda en las curaciones y permite una conexión entre el corazón y la consciencia cósmica».

Encarnar la energía de un determinado animal puede sernos de ayuda en un momento concreto de nuestra vida, en que nos encontremos ante circunstancias particulares. Por ejemplo, en las tradiciones celtas, el falcón, a causa de su vista perfecta y de su visión aérea, era considerado el animal capaz de ayudarnos a ver las cosas en perspectiva, es decir, con previsión. Por eso, puede ser útil contactar con la energía de este animal, meditar sobre su imagen, identificándose con su vuelo, en un momento en el que la vida nos pone ante un cruce en el cual debemos hacer una elección fundamental para nuestro camino futuro.

En conclusión, en las tradiciones chamánicas existía una mayor consciencia de la importancia de la Naturaleza para el ser humano, demostrada también a través del amor y de la relación de fraternidad que se instauró con los animales, respecto a aquella que mantiene hoy el hombre moderno. Y no solo eso, existía la certeza de que el ser humano era parte de la Naturaleza. El hecho de haber perdido la percepción de esta unión, de esta pertenencia, es uno de los motivos que nos han conducido a la difícil situación actual.

Y si hoy en día el “hombre moderno” está dirigiendo su mirada hacia las culturas tradicionales con interés, es también para reapropiarse de esta relación íntima de amor con la Naturaleza, con el fin de volver a su álveo y construir un estilo de vida más amoroso y sostenible.

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