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Revelaciones Sanadoras del Cielo y la Tierra

Revelaciones Sanadoras del Cielo y la TierraHace varios años, Tommy y yo asistimos a una conferencia en Montreal que incluía charlas de autoridades internacionales en cuestiones de experiencias cercanas a la muerte. Uno de los oradores era Pim van Lommel, un cardiólogo holandés que entrevistó a trescientos cuarenta y cuatro pacientes que habían sufrido paros cardiacos y que compartió sus descubrimientos (publicados en The Lancet en 2001) con nosotros. En su presentación, Van Lommel hizo un repaso de cinco elementos típicos de una experiencia cercana a la muerte.

  1. Una experiencia extracorpórea. Las personas que han vivido una experiencia cercana a la muerte sienten que han abandonado su cuerpo físico. Pueden ver lo que está sucediendo a su alrededor y lo que le está ocurriendo a su cuerpo, pero desde una posición de observadores, capaces de percibir su entorno, los esfuerzos que se hacen para resucitarlos o las intervenciones quirúrgicas a las que los están sometiendo. Sus intentos por comunicarse con las personas vivas que ven y oyen son infructuosos. En estos cuerpos no físicos pueden atravesar paredes o simplemente «pensar» en algún lugar y teletransportarse a él. Según indica Van Lommel, «esta experiencia extracorpórea tiene importancia científica porque los médicos, enfermeros y familiares pueden verificar las percepciones relatadas».
  2. Un repaso holográfico de su vida. Las personas recuerdan haber visto cómo pasaba ante ellos su vida entera, incluidos todos y cada uno de sus actos y pensamientos, todos significativos y todos guardados.
  3. Un encuentro con familiares fallecidos o con un ser de luz. Las personas que han vivido una experiencia cercana a la muerte suelen afirmar que han reconocido y encontrado a familiares fallecidos en una dimensión sobrenatural. También pueden encontrar a un ser de luz, que puede ser un ángel o un guía espiritual. Todas las comunicaciones son sin palabras, exclusivamente a través del pensamiento.
  4. Un regreso al cuerpo. Algunos pacientes son capaces de describir cómo regresaron a su cuerpo físico cuando el ser de luz o el familiar fallecido les dijo telepáticamente que «todavía no había llegado su hora» o que «todavía tenían una tarea que cumplir».
  5. Desaparece el miedo a la muerte. Muchas de las personas que han vivido una experiencia de este tipo dejan de tener miedo a la muerte. Esto se debe a que su experiencia del más allá es tan profunda y real que están seguros de que su espíritu les sobrevive, aunque el médico haya declarado su muerte.

Nos quedamos asombrados por lo que escuchamos en aquella conferencia. ¡Tommy había experimentado cuatro de los cinco elementos descritos por Van Lommel!

Además, este nos contó que los pacientes solían relatar recuerdos muy claros de sus experiencias celestiales, aunque su cerebro estaba clínicamente muerto. Él concluía que la consciencia existe de forma independiente del cuerpo físico y que sobrevive una vez nuestra vida terrenal ha terminado. Dicho de otro modo, la muerte puede acabar con nuestro cuerpo físico, pero no es el fin de lo que somos. Nuestros espíritus siguen vivos, y eso fue exactamente lo que le dijeron a Tommy en el Cielo. Yo siempre presto una enorme atención a cualquier experiencia personal de otro mundo que alguien haya experimentado con claridad en un momento en el que supuestamente el cerebro no estaba funcionando, y he estudiado este tema tan fascinante en mi propio desempeño de la profesión médica. Hace mucho tiempo ya, mi fascinación me llevó a plantearme preguntas distintas y más profundas acerca de la vida, la muerte y lo que sucede cuando morimos.

¿Somos mortales o inmortales? ¿Está sucediendo algo tangible más allá de nuestra percepción, alguna experiencia situada fuera de los límites de la vida tal y como la conocemos y que ocurre cuando los monitores de alta tecnología dejan de registrar cualquier señal de vida? ¿Fui yo realmente el que trajo de vuelta a casa a esas personas? Considerando que tantas personas de todo el mundo han sobrevivido a una experiencia cercana a la muerte y han regresado de una experiencia divina, ¿dónde está realmente nuestra casa? Todas estas preguntas llenaban mi mente.

Mi convicción acerca de la autenticidad de las experiencias cercanas a la muerte me había procurado bastantes críticas, en gran medida procedentes de personas a las que horrorizaba que yo, un cardiólogo respetable y psicoterapeuta titulado, pudiera creer en unos fenómenos tan «poco científicos». Esta actitud no me pillaba de sorpresa. Como médico sé que el consenso en mi profesión es que debemos descartar este tipo de experiencias y considerarlas sueños, interrupciones en las corrientes cere-brales, alucinaciones e invenciones puras y duras. Sin embargo, como tantos de mis pacientes resucitados recordaban unos fenómenos científicamente inexplicables similares, conseguí aceptar estas experiencias como reales. De todas formas, jamás había visto un caso como el de Tommy, en el que alguien regresara con unos conocimientos nuevos tan amplios del cuerpo y de su funcionamiento misterioso. Todo lo que Tommy me contó acerca de los fundamentos de la salud y la sanación en el Cielo me resultaba lógico, probablemente porque yo mismo llevaba décadas practicando un conjunto similar de teorías aquí en la Tierra.

Verás, hace ya mucho tiempo me di cuenta de que, para ser un médico realmente bueno, tenía que encontrar la forma no solo de tratar las enfermedades cardiacas y de cualquier otro tipo, sino, sobre todo, de prevenirlas. Esta conclusión fue al mismo tiempo una revelación y algo obvio. Soy un médico con formación tradicional y desde hace mucho tiempo vengo defendiendo las técnicas médicas y las intervenciones quirúrgicas modernas por una razón muy sencilla: funcionan. Sin embargo, he sabido desde siempre que rescatar y curar debe implicar muchas más cosas que las simples heroicidades médicas. También debe significar investigar todas las opciones posibles para conseguir que las personas estén fuertes y sanas.

Este enfoque me ha permitido dar una base sólida a mi interés por la relación que existe entre las características conductuales y caracterológicas del individuo y las enfermedades de su cuerpo. Es lo que sucede, por ejemplo, con una personalidad tipo A y las enfermedades del corazón. Una persona con personalidad tipo A es competitiva, se esfuerza demasiado para conseguir cosas, trabaja muy duro, es hostil e impaciente... y está convencida de que pensar es más importante que sentir. Efectivamente, este «tipo» de personas son más propensas a sufrir enfermedades cardiacas; se esfuerzan por alcanzar el éxito y jamás experimentan la satisfacción o plenitud completa, hasta el punto de que niegan y reprimen la fatiga y el agotamiento, la tristeza, la soledad e incluso las molestias físicas en el pecho, que podrían ser avisos tempranos de una enfermedad del corazón.

Para lograr la salud y el equilibrio de una persona es necesario integrar los aspectos físicos, mentales y emocionales, y esto ha sido en lo que me he centrado en mi carrera como médico y psicoterapeuta. Es cierto que para conservar la salud hace falta compromiso, interés y esfuerzo. Y también se necesitan conocimientos. Debes ser consciente de qué cosas son buenas y cuáles son perjudiciales. En nuestro mundo actual, esto puede resultar complicado, si lo comparamos con las primeras épocas de nuestra existencia, en las que éramos todavía cazadores y recolectores, y nadie tenía que ir al gimnasio para hacer ejercicio. La vida cotidiana ya obligaba bastante a correr, trepar, recoger alimentos y escapar de peligros visibles como, por ejemplo, los depredadores hambrientos.

Hoy en día, los peligros son menos visibles y evidentes, pero están por todas partes y cada vez son mayores. Todos estamos expuestos a los alimentos procesados carentes de nutrientes, a los organismos genéticamente modificados (transgénicos) que se utilizan para producir alimentos; a la contaminación del agua y del aire; a los metales pesados, como el mercurio, el plomo y el cadmio; a insecticidas y sustancias químicas; a teléfonos inalámbricos y repetidores de móviles, y a muchas más cosas. La vida moderna y las tecnologías que lleva aparejadas están inundando el cuerpo humano de elementos tóxicos no naturales y de frecuencias que provocan una enfermedad insidiosa callada pero mortal. Y la lista continúa. Al comprobar la realidad de todos estos problemas, empecé a hacer hincapié en las medidas preventivas animando a mis pacientes a protegerse de estas influencias externas. Por ejemplo, les aconsejaba consumir alimentos ecológicos no inflamatorios, no azucarados y sin transgénicos, como, por ejemplo, las semillas de lino dorado ecológicas, el aceite de oliva virgen extra, los kiwis ecológicos, los arándanos y las moras, el salmón salvaje migratorio o las sardinas, y añadir a su dieta más grasas saludables, como el omega-3, y otros suplementos alimentarios que favorecen la función cardiaca y la salud general. A las personas especialmente propensas al dolor musculoesquelético y la debilidad les insistía especialmente en que debían seguir una dieta similar y, además, evitar la cafeína, el alcohol, los colorantes alimentarios y los tintes, así como los campos eléctricos y magnéticos tóxicos (de móviles, ordenadores y otros aparatos tecnológicos actuales). Estos últimos pueden producir un efecto negativo en la variabilidad de la frecuencia cardiaca (las alteraciones en la frecuencia de latidos sucesivos del corazón) y en otros aspectos de la salud.

¡Y lo más increíble es que gran parte de esta información también le fue revelada a Tommy en el Cielo! De hecho, mis tres descubrimientos más importantes a lo largo de más de cuarenta años de desempeño de la profesión médica fueron confirmados por las lecciones celestiales de Tommy: podemos revitalizar un corazón enfermo por medios naturales, podemos proteger el cuerpo de enfermedades conectándonos físicamente con el campo energético de la Tierra y existe un vínculo entre las penas de amor y las enfermedades del corazón.

La experiencia de Tommy me emocionó tanto que le confesé que cambiaría todos mis logros profesionales por un solo día de estancia en el Cielo. Creo que Tommy sabía que le creía de corazón. Lo que le sucedió a Tommy es una experiencia extraordinaria, una interacción con la divinidad que dio lugar a unas revelaciones profundas acerca de lo que significan la salud y la sanación verdaderas, y que abarcan todos los aspectos de la vida. Lo más sorprendente de todo es lo concretas que fueron estas revelaciones (y esta es una de las características más fascinantes de la historia de Tommy) y la enorme relación que guardaban con lo que yo llevaba años diciendo a mis pacientes. En seguida vas a leer las similitudes que existen entre las revelaciones de Tommy y lo que yo había escrito en mis libros anteriores: La verdad sobre el colesterol, Reversing Heart Disease, Metabolic Cardiology, Sugar Shock, Earthing, Heartbreak and Heart Disease y otros.

De todas formas, como avance puedo decirte que estas revelaciones se basaban en aprender a desechar el miedo y a tener fe. Tommy aprendió que todos estamos conectados y que todo lo que hacemos —bueno y malo— produce una reacción en cadena. Adquirió consciencia de que todo es energía, que nosotros determinamos nuestra propia toxicidad física en la Tierra a través de nuestros actos, que tenemos que cuidar de nuestro cuerpo, que nuestros pensamientos son poderosos, que tenemos ángeles de la guarda, que el propósito de la vida es vivir siguiendo los dictados del corazón y que la única cosa importante en esta vida es el amor incondicional. Estas fueron las lecciones y mensajes que guiaron el regreso de Tommy a la vida.

Tommy y yo compartimos este material con médicos, sanadores, amigos y familiares. Todos se quedaron fascinados. Todos se emocionaron. Todos se sintieron espoleados a cambiar su forma de vida. Todos se aferraron a esta información sagrada. Fue entonces cuando supimos que teníamos que llevar este regalo de sabidur de sanación a todo el mundo.

Nos pareció que la mejor forma de hacerlo era a través de un libro capaz de llegar a mucha gente, y de ese modo empezó nuestra colaboración, una colaboración que nos llevaría por muchos bocetos hasta conseguir finalmente organizar y «dar a luz» esto que ahora mismo tienes entre tus manos. Conversamos intensamente acerca de la experiencia de Tommy. Yo compartí mis vivencias como cardiólogo que corroboraban lo que este decía. Leímos atentamente publicaciones y artículos que decían exactamente lo mismo que le dijeron a Tommy en el Cielo. Trabajamos juntos para presentar una historia lineal, empezando con el aspecto que tiene el Cielo y avanzando por cada una de las revelaciones.

Nuestro libro responde a algunas preguntas fundamentales singulares acerca de cómo prevenir problemas de salud, cómo curar aquellos que puedan surgir y cómo seguir estando sanos durante todo el tiempo que pasemos en la Tierra. Abarca directamente nutrición, nuestras ideas sobre la salud y la sanación, el amor, miedo, el camino para alcanzar nuestros objetivos y otros temas que afectan profundamente a nuestra vida. Durante la estancia de Tommy en el Cielo, se grabaron en psique ocho revelaciones encaminadas a ayudarnos a conservar salud. Son unas revelaciones asombrosamente concretas y plenamente respaldadas por lo que conocemos de la biología, la química y la física. Este hecho es uno de los aspectos más fascinantes de experiencia de Tommy; en cierto modo, regresó de su viaje con conocimiento variado que los profesionales médicos tardan años en desarrollar. En este libro vas a conocer estas revelaciones y viaje de Tommy por el Cielo. Después de cada revelación yo te demostraré que está científica y médicamente confirmada por la investigación clínica y por mi propia experiencia como cardiólogo. A continuación te daré unas recomendaciones que te ayudarán a aplicarla en tu vida con cosas concretas que puedes hacer, afirmaciones que puedes utilizar y ejercicios sencillos que puedes practicar.

Con la ayuda de estas revelaciones divinas y sus aplicaciones descubrirás que tienes el poder, espiritualmente inspirado, de sanar aspectos de tu salud y, en realidad, toda tu vida. Este libro está repleto de sabiduría intemporal y de pasos prácticos que puedes aplicar directamente. Recurrirás a él una y otra vez y lo guardarás cerca de tu corazón. Lee estas revelaciones con la mente abierta y ten la seguridad de que, con ello, tu vida será más plena y saludable. STEPHEN T. SINATRA

Revelaciones Sanadoras del Cielo y la Tierra