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Extracto de "Las 7 Leyes Espirituales del Yoga"

Las 7 Leyes Espirituales del YogaPrefacio: los cuatro yogas

A menudo, buscando una cosa, encontramos otra. NEEM KAROLI BABA

La palabra «yoga» está relacionada con el término «yugo». El yoga es la unión del cuerpo, la mente y el espíritu, esto es, la unión de la individualidad con la inteligencia divina que rige el universo. El yoga es un estado de ser en el que los elementos y fuerzas que componen el organismo biológico mantienen una interacción armoniosa con los elementos del cosmos. En este estado, experimentas un mayor bienestar emocional, psicológico y espiritual, y notas que cada vez más tus deseos se cumplen de forma espontánea. En un estado de yoga —en unidad con el espíritu— tus deseos y los deseos del universo son uno. Al participar en el proceso de creación con el ser infinito, tus preocupaciones se desvanecen y comienzas a sentir una sensación de gozo. La intuición, la visión profunda, la imaginación y la creatividad florecen de forma natural, y se te revela el sentido y propósito de tu vida. Tomas decisiones correctas que te benefician tanto a ti como a las personas a quienes afectan. Cuando en el evangelio de Mateo Jesús afirma: «Mi yugo es suave y mi carga, ligera», está expresando el principio fundamental del yoga. Su inteligencia está alineada con la inteligencia cósmica y su voluntad, con la voluntad divina.

Tradicionalmente, existen cuatro formas de yoga: jñana, bhakti, karma y raja. El jñana yoga es el yoga del discernímiento y, por consiguiente, del conocimiento científico (al fin y al cabo, la ciencia es el conocimiento de las leyes de la naturaleza). Las leyes de la naturaleza son los pensamientos de Dios y la ciencia es el modo en que Dios explica a Dios a través del sistema nervioso humano. La ciencia no es un enemigo del despertar espiritual, sino un amigo potencialmente útil. En la actualidad, la ciencia nos revela el misterio de la no localidad en la que todo está instantáneamente correlacionado con todo lo demás y donde el tiempo, el espacio, la materia, la energía y la información se convierten en un campo de potencialidad pura, la esfera en la que el potencial inconmensurable de todo lo que fue, lo que es y lo que será se manifiesta y diferencia entre el espectador y el escenario, el observador y lo observado, el conocedor y lo conocido.

Las Upanishads hacen referencia al yoga del discernimiento como «el filo de una navaja» y nos advierten que hemos de transitar esta senda con cuidado. Una creciente comprensión de las leyes de la naturaleza conlleva el riesgo de caer en la arrogancia, la cual infla el ego, que a su vez eclipsa el espíritu. De este modo, la sincera búsqueda espiritual original conduce a un alejamiento de esa misma fuente que se pretendía conocer más a fondo.

Los científicos verdaderamente grandes se caracterizan por su humildad, ya que, a medida que exploran y desentrañan los secretos de lo desconocido, consideran este ámbito cada vez más amplio y misterioso. La humildad conduce al asombro y este, a la inocencia. El retorno de la inocencia nos invita a penetrar en el luminoso misterio de la vida y rendirnos a él.

El yoga del conocimiento puede ser un maravilloso camino si somos suficientemente maduros para comprender que existen seductoras tentaciones que pueden atraparnos por un tiempo como pasatiempos intelectuales.

El segundo tipo de yoga es bhakti, el yoga del amor y la devoción. Bhakti no solo constituye el amor a Dios, sino también la expresión y el florecimiento del amor en todas las relaciones. La luz divina reside en todo lo que está vivo e incluso en aquello que consideramos inanimado. A través de nuestras relaciones con los demás, descubrimos nuestro ser superior. Al embarcarnos en este viaje, podemos atravesar etapas de atracción y capricho, de comunión, de intimidad, de rendición, de pasión y de éxtasis, hasta que finalmente regresamos a la fuente del amor y de la vida.

Si bien el yoga del amor es un camino maravilloso, no debemos confundir el amor con el ensimismamiento, el engreimiento o el victimismo. Cuando prestas atención al amor, piensas en el amor, expresas amor, respondes a los gestos de amor y haces que el amor sea la base de todas tus decisiones, estás practicando bhakti yoga, el yoga del amor.

El tercer tipo de yoga se conoce como karma yoga y su expresión última es el reconocimiento de que toda acción pertenece al Ser Supremo. Cuando tu actitud interna parte de la creencia de que todas tus acciones proceden de Dios y pertenecen a Dios, eres un karma yogui. El diálogo interno de un karma yogui es el siguiente: «Soy un instrumento del ser infinito y eterno. Cada una de mis respiraciones y cada uno de mis actos son un movimiento divino de lo infinito. Mis pensamientos y mis acciones proceden del infinito y regresan a él». La verdadera práctica del karma yoga conduce a un desapego espontáneo de los resultados y al cultivo de la atención plena en la acción. Desde este nivel de conciencia, la acción no te ata, sino que te deja libre y te permite tomar conciencia de que eres un ser eterno que ha emprendido un viaje cósmico. Los karma yoguis no padecen ansiedad, porque no tienen preocupaciones: saben que es Dios quien actúa y se hace cargo de los resultados de las acciones.

El cuarto yoga recibe el nombre de raja yoga y constituye el tema principal de estas páginas. A menudo se describe como el camino real del yoga por tratarse de una senda rica en conocimiento y experiencia. Puede practicarlo cualquiera con un poco de entrenamiento.

El raja yoga es el camino de la unión a través de prácticas que favorecen la introspección. Su principio fundamental es la integración del cuerpo, la mente y el espíritu a través de técnicas que mejoran la coordinación del cuerpo y la mente. Dichas técnicas potencian el equilibrio, la gracia, la fuerza y el desarrollo de un estado interno de equilibrio incluso en medio del caos y la confusión; también mejoran la salud física y la claridad mental y agudizan los sentidos. Como resultado de estas prácticas, comienzas a experimentar una mayor vitalidad y mejora tu capacidad física y mental. Los raja yoguis disfrutan más de la vida, y el entusiasmo y la inspiración se convierten en una experiencia cotidiana para ellos. El raja yoga te permite practicar las otras formas de yoga con mayor facilidad, naturalidad y alegría. Cuando te sientes vital, estable y centrado, se amplía tu capacidad y deseo de amar y de expresar compasión auténtica. Te hallas más preparado para rendirte a la voluntad divina y comenzar un viaje de conocimiento interminable.

Si tienes dificultad para encontrar a Dios, te animamos a comenzar a practicar los principios de este libro. Descubrirás que, lejos de ser esquivo, es imposible eludirlo, puesto que no existe ningún lugar en el que no esté presente.

Las 7 Leyes Espirituales del Yoga