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Extracto de "La Luz Entre Nosotros"

La luz entre nosotrosEl hermoso don que me fue dado —la conciencia de que todos estamos conectados por poderosos hilos de luz y amor, tanto aquí en la Tierra como en el más allá— es un regalo que nos pertenece a todos.

Al igual que mi vida, este libro es una travesía desde la oscuridad hacia la luz. Narra la historia del viaje que realicé para comprender mi verdadero propósito y las maneras en que estamos conectados con el mundo que nos rodea. Lo que más deseo es que en mi viaje encuentres algo que resuene en tu vida. Porque si lo haces podrás llegar a entender lo mismo que yo: que si abrimos nuestros corazones y nuestras mentes a los poderosos vínculos que nos conectan con nuestros seres queridos aquí y en el más allá, ellos pueden intensificar sin límites la forma en que vivimos y amamos hoy en día. Pero incluso cuando lo comprendí, nunca pensé en compartirlo con el mundo. No tenía planes de escribir un libro. Más tarde, mientras hacía mis rondas por el pasillo del instituto donde doy clases, un día sentí una repentina y descomunal descarga de información e intuición que provenía del universo. Fue como una descarga eléctrica que me otorgó una claridad instantánea. Y la instrucción básica era sencilla. Estás destinada a compartir tu historia.

Esto no tenía nada que ver conmigo, sino con el mensaje. Las lecciones de vida que surgieron de las lecturas que realicé no estaban ahí para mantenerse en secreto. Estaban destinadas a salir al mundo. No considero que este libro sea un repaso de mi vida, pero veo mi historia como un medio para compartir algunas de las más profundas y poderosas lecturas que he realizado a lo largo de los años. Lecturas que conectaban a personas con sus seres queridos del Otro Lado y, en el proceso, les ayudaban a curar viejas heridas, a superar su pasado, a reimaginar sus vidas y, finalmente, a entender su verdadero camino y su propósito en el mundo. Estas lecturas me resultan muy conmovedoras e informativas.

Las lecturas, así como la historia de mi vida, en realidad tienen que ver con una misma cosa: la incansable y valiente búsqueda de respuestas por parte de la humanidad. Como estudiante de literatura, me sentía motivada a abordar las preguntas más profundas: ¿Por qué estamos aquí? ¿Qué significa existir? ¿Cuál es nuestro propósito en esta vida? No pretendo haber descubierto todas las respuestas. Lo único que puedo hacer es contar mi historia. Y compartir mi creencia de que si no consideramos al menos la posibilidad de una vida después de la muerte —si no vemos la absoluta evidencia que se ha revelado en los últimos años sobre la resistencia de nuestra conciencia— nos estamos cerrando a una fuente de gran belleza, consuelo, sanación y amor. Pero si estamos abiertos a mantener esta conversación podremos ser más luminosos, más felices y más auténticos. Estaremos más cerca de la verdad. Más cerca de nuestro verdadero yo. Seremos la mejor versión de nosotros mismos. La que nos permite compartir nuestro mejor yo con los demás, y de esta forma cambiar el mundo.

Eso es todo lo que quiero hacer, mantener esa conversación. Deseo abrir la posibilidad de que exista algo más que nuestra manera tradicional de ver el mundo. Deseo explorar lo que he visto una y otra vez en mis lecturas: que el universo opera sobre un principio de sincronicidad, una fuerza invisible que conecta eventos y dota de significado a todo lo que hacemos.

Quiero que comprendas que este libro ha encontrado su camino hasta tus manos por una razón. Sobre todo, quiero poner sobre la mesa una verdad asombrosa que se ha vuelto evidente para mí en mi trabajo: que hay brillantes hilos de energía luminosa que nos conectan a todos en la Tierra y más allá con nuestros seres amados desaparecidos.

Yo puedo ver esos hilos de luz. Veo la luz entre nosotros.

Y debido a que la luz está ahí, uniéndonos, entretejiendo nuestros destinos, debido a que todos extraemos poder de la misma fuente energética, sabemos que hay algo más que es cierto.

Nadie vive una vida pequeña.

El universo no olvida a nadie.

Todos podemos iluminar considerablemente el mundo.

Solo que algunos todavía no reconocemos lo poderosos que somos.

No espero que mis ideas sean aceptadas sin resistencia. He sido profesora durante casi dos décadas y no es fácil que me convenzan teorías mal concebidas o argumentos medio lunáticos. Siempre he enseñado a mis alumnos a convertirse en pensadores críticos —a indagar, analizar y cuestionar— y es así como he abordado mi don. Mis habilidades han sido examinadas por científicos e investigadores, he hablado con exploradores valientes e intelectos profundos. Me he mantenido al día sobre los desarrollos científicos del último cuarto de siglo, que nos han dado un impresionante y novedoso conocimiento de la capacidad humana. He llegado a comprender y a poder explicar muchas situaciones importantes en mi vida gracias a lo que estamos aprendiendo sobre el poder y la resistencia de la conciencia humana.

Aun así, las lecciones más importantes en este libro no provienen de científicos, investigadores o exploradores, y sin duda tampoco de mí. No soy ni profeta ni oráculo. Tan solo soy un conducto. Las lecciones más importantes provienen de grupos de seres de luz que se acercan a nosotros del otro lado de la separación.

Como médium psíquica he realizado lecturas para cientos de personas, algunas ricas y famosas, aunque no son la mayoría. En esas lecturas los he conectado con sus seres queridos que ya no están en este mundo. Esos seres amados que se han ido nos ofrecen una visión milagrosa de la existencia y del universo. El primer paso de nuestro viaje es sencillo: solo es necesario que abramos nuestra mente a la posibilidad de que haya algo más en la existencia que lo que puede ser captado con facilidad por nuestros cinco sentidos.

La gran mayoría de nosotros ya lo hace. La mayor parte de la gente cree en un poder superior, sin importar el nombre que utilice para describirlo. Yo me refiero a este poder superior como el universo. Otros lo llaman Dios. Me educaron para creer en Dios y aún creo, pero para mí todas las religiones son como un gran plato que ha sido roto en muchas piezas. Todas las piezas son distintas, pero continúan formando parte del mismo objeto. Las palabras que usamos para describir nuestras creencias no son tan importantes como las propias creencias.

Así que ya estamos dispuestos a creer en algo superior a nosotros mismos: algo que no podemos probar ni explicar ni tampoco entender por completo. No tememos dar ese salto. Pero si damos el salto siguiente, es decir, creer que nuestra conciencia no termina con la muerte sino que perdura en una travesía mucho más larga, entonces sucede algo increíble de verdad.

Porque si podemos creer en una vida después de la muerte, debemos considerar la posibilidad de conectar con ella.

Para ser honesta, si las cosas extraordinarias que pasaron en mi vida no me hubieran sucedido, no estoy segura de que las creyera posibles. Pero ocurrieron, por lo que sé que no solo son posibles: sé que son reales.

Y sé que cuando abrimos la mente a las formas en que estamos interrelacionados —partes del mismo todo, abarcando el pasado, el presente y el futuro— comenzamos a vislumbrar conexiones, significado y luz donde antes tan solo veíamos oscuridad.

La luz entre nosotros