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Extracto de "Sanación Esencial"

Sanación esencialEnergética esencial

En Washington D. C. estudié varios tipos de psicología centrada en el cuerpo, con el doctor James Cox, D.Th., en el Institute for Psychophysical Synthesis (Instituto de Síntesis Psicofísica) —que más tarde pasaría a llamarse Center for the Whole Person (Instituto para la Persona Holística)— y allí aprendí a ejercerla. Más adelante, deseando aprender más, estudié bioenergética con el doctor John Pierrakos, M. D., cofundador del Instituto de Análisis Bioenergético de la Ciudad de Nueva York junto con el doctor Al Lowen. Este último es e| autor del famoso libro El lenguaje del cuerpo: dinámica física de la estructura del carácter, además de otras obras.

Durante esa formación empecé a ver colores y formas por todo el interior del cuerpo y a su alrededor. Mientras observaba este fenómeno «de carácter luminoso», quise saber la relación de este fenómeno novedoso (para mí) con lo que ya sabía gracias a mis investigaciones en la Universidad de Wisconsin y en el Centro de Vuelo Espacial Goddard.

Sólo más tarde descubriría que el fenómeno se abordaba en la literatura esotérica y se había convertido en algo misterioso. Lo llamaban aura, un término que nunca me ha gustado. Una «aura» de particularidad rodeaba a todos los que eran capaces de percibir el aura. A mí jamás me ha parecido misteriosa; no lo es. Para mí no es más que otro fenómeno natural que, de hecho, se parece bastante a lo que yo había medido en la NASA. Con sólo una diferencia importante: este fenómeno está estrechamente vinculado a la vida y directamente relacionado con la experiencia vital. El gran problema es que, por lo que sé, nunca se ha medido bien. Creo que porque para entenderlo se requieren mediciones adicionales, como una mayor comprensión de la consciencia y de la experiencia consciente de la vida. ¿Hay algún modo de medirlo? Un estudio de estas características aunaría las ciencias de la física, la neurología, la psicología y seguramente algo nuevo que aún no conoce nadie. Hasta entonces, me las arreglaré con lo que tengo para ofrecer este maravilloso fenómeno del que podemos aprender mucho sobre nosotros y el mundo de seres vivos del que formamos parte.

A falta de equipo científico con que observar o medir el fenómeno, recurrí a mi capacidad para examinarlo con la PES. El uso de la PES me condujo a muchas más preguntas y observaciones. Lo que advertía me sorprendía una y otra vez. No era en absoluto lo que esperaba, y no tardé en aprender a desprenderme de muchas ideas preconcebidas que tenía sobre el fenómeno. Me daba apuro, vergüenza y miedo, y durante muchos años lo mantuve en secreto. Estamos en los albores del estudio de los campos energéticos de la vida. La ciencia todavía no se ha puesto realmente manos a la obra con el tema, se ha investigado muy poco. Hasta que avance la ciencia, por lo tanto, yo me basaré en mi PES para recabar información sobre los campos energéticos de la vida y su papel fundamental en nuestras vidas personales y en la vida en sí.

Con el afán del descubrimiento, acompáñeme en esta gran exploración que acaba de arrancar. Espero que este libro le genere más curiosidad sobre los campos energéticos vitales de todo su entorno e interior. Cada día son más quienes los experimentan. ¿Por qué? Porque pueden ayudarnos a comprender muchas experiencias vitales que no pueden explicarse desde el paradigma actualmente aceptado (y limitado) sobre lo que significa estar vivo en un cuerpo físico.

Quisiera partir de la hipótesis de que nuestra vida y nuestros cuerpos físicos rebosan energía. Bueno, eso ya lo sabemos, se ha medido. En todas partes hay campos magnéticos y corrientes eléctricas que recorren el cuerpo. Sí, los más básicos son más fáciles de medir; hasta los meridianos de la acupuntura se pueden medir. Muchos de quienes los miden dan por hecho que las fluctuaciones energéticas detectadas en el cuerpo se generan únicamente en el cuerpo por el propio cuerpo. ¿Seguro que eso es todo? ¿Y si los hubiera más tenues y difíciles de medir? ¿Y si hubiera campos que procedieran del cuerpo y campos que no? ¿Y si resultara que los más sutiles fueran campos a priori (o anteriores) con respecto al cuerpo físico? ¿Por qué dar por cierto que los cuerpos energéticos no existen en absoluto, cuando los humanos llevan siglos describiendo sus experiencias y percepciones al respecto en los idiomas y formas conceptuales de sus culturas? ¿Por qué dar por cierto que no existen antes y después del cuerpo, como también han descrito muchas culturas, sin molestarse en intentar medirlos?

Cuando a Newton le cayó la manzana en la cabeza, se le ocurrió la idea de la gravedad porque vio lo que pasaba. Le entró curiosidad. Esto es lo que a mí me pasó: empecé a ver cosas, me entró curiosidad, empecé a buscar los fenómenos. Cuanto más miraba más veía, más empezaba a observar con atención. En Manos que curan, cuento cómo experimentaba los campos energéticos que rodean cuanto hay en la naturaleza —árboles, plantas, animales— y los denominé campos energéticos vitales. (A los que rodeaban a los humanos los llamé campos energéticos humanos). Así que al cabo de años de observaciones, los campos energéticos vitales se convirtieron para mí en una parte normal del mundo natural. Funcionan como parte de él, como parte muy importante. Llegará el día, tal vez en este siglo XXI, en que esto sea parte habitual de la vida moderna. Muchos pueblos nativos de todo el planeta lo saben desde hace siglos. Pronto diseñaremos los instrumentos para medirlo, como con todo lo que nos ha despertado la curiosidad.

Espero, pues, que por lo menos este libro le despierte la curiosidad.

Curiosidad

La curiosidad lleva a la observación,
que a su vez lleva a la investigación,
que a su vez lleva al descubrimiento,
que a su vez lleva a la comprensión,
que a su vez lleva a las aplicaciones
que luego nos mejoran la vida!

Al despertárseme la curiosidad, empecé a observar los fenómenos. Me hacía muchas preguntas y exploraba este nuevo mundo de consciencia energética siempre que tenía ocasión. Con cada respuesta, daba un paso más hacia lo desconocido. Cada respuesta conducía a interrogantes más complejos que desafiaban nuestra visión actual del mundo generalmente aceptada. ¿Existen los campos energéticos? ¿Tienen que ver con el modo en que vivimos nuestra vida, con nuestro estado de salud, con nuestra muerte? ¿En qué medida? ¿Existen más allá de lo que identificamos como vida física? ¿Es o será nuestra vida? ¿Qué es el cielo desde un punto de vista más actualizado? ¿Qué es el infierno? ¿Hay un modo más apropiado de describirlos, atendiendo a cómo vemos ahora el universo, a diferencia de cuando nacieron las principales religiones actuales? ¿Hay algún modo de comprender estas cosas, más aplicable al modo en que ahora experimentamos nuestras vidas? ¿En qué medida nos ayudaría esta información a crear unas vidas más saludables y felices que tuviéramos el poder de recrear tal como las deseamos? Entonces, ¿qué es significativo para usted, querido lector? ¿Qué significa para usted la vida? ¿Qué vida anhela vivir?

Este libro le cuenta cómo recrear su vida (y salud) para que sea la vida de sus sueños, por medio de la comprensión y el posterior uso de sus campos energéticos vitales que, al fin y al cabo, no son otra cosa que ¡Nosotros mismos!

Sanación esencial