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Extracto de "Porque Importa Lo que Pasa..."

Porque Importa Lo que Pasa Dentro y Fuera de Tu Plato - La pesadilla química

Porque Importa Lo que Pasa Dentro y Fuera de Tu PlatoLa historia nos condujo a la toxicidad

En los últimos sesenta años, el alimento destinado al consumo humano y animal ha cambiado más que en los cinco mil años anteriores. En ese corto período de tiempo, hemos pegado un salto cuántico hacia una realidad tóxica que se manifiesta en todas las esferas que nos rodean.

Los humanos nos hemos convertido en la especie más contaminada químicamente del planeta y, a medida que engordamos y acumulamos grasas, también hacemos crecer las acumulaciones de tóxicos en nuestro organismo, porque las grasas actúan de la misma manera que una esponja. Estas acumulaciones tóxicas desencadenan reacciones celulares que dan lugar a una mayor incidencia de patologías como antes nunca habíamos visto.

A partir de los acontecimientos que desataron las dos revoluciones industriales, la vida se trastocó en un ritmo más precipitado y más insano. Aunque eso sí, más productivo. Fue con la nueva organización del trabajo en grandes cadenas de producción, el desplazamiento de una sociedad rural a una urbana en busca de un salario y la consiguiente desintegración de las familias, cuando se inició la profunda transformación de nuestras sociedades.

Con el advenimiento de la primera y segunda guerras mundiales, el panorama, ya poco halagüeño, se trastocó del todo. Millones de muertos, campos asolados y abandonados, el nacionalismo en boga, en fin: violencia, sangre, miseria y hambre. Al finalizar la guerra, los excedentes químicos producidos por la maquinaria militar se reconvirtieron para potenciar la recién aparecida industria agroquímica. Hoy en día producimos pesticidas a un ritmo 13 mil veces más rápido que lo hacíamos hace 35 años, según afirma John Robins en su libro "Dieta para una nueva América”.

Los plaguicidas son sustancias químicas extraordinariamente concentradas y poderosas que han sido desarrolladas intencionalmente para matar seres vivos. Además, con el tiempo se hacen resistentes, lo cual obliga a diseñar nuevas generaciones de pesticidas cada vez más potentes. Incluso algunos de ellos fueron diseñados para matar seres humanos. El fosgeno, utilizado hoy en día para producir herbicidas e insecticidas químicos, originalmente fue diseñado como un arma química. Fue, de hecho, el que provocó casi todas las muertes por inhalación de gas venenoso durante la I Guerra Mundial.

Desde la II Guerra Mundial, de los dieciocho millones de compuestos tóxicos conocidos por los químicos, más de 72 mil químicos sintéticos, de naturaleza tóxica, fueron introducidos en los países industrializados y en esferas que afectan directamente a los consumidores. Y por si esto fuera poco, alrededor de 2.500 nuevos compuestos químicos son inventados cada año.

Basado en las investigaciones que realizaron distintas agencias para la prevención y control de enfermedades sobre millares de personas, sabemos que miles de estos químicos persisten en la tierra, en el agua y en la atmósfera.

No parece casual que, en medio de esta invisible sopa tóxica, se hayan disparado la mayoría de tipos de casos de cáncer. En Estados Unidos, el melanoma de piel aumentó en un 690%, el cáncer de pulmón y bronquial en mujeres un 685%, el cáncer de próstata en un 282%, el cáncer de tiroides en un 286%, el cáncer de hígado en un 182% y el cáncer de cerebro y otros que afectan al sistema nervioso en un 136%. En otras categorías de anormalidades se manifiestan proporciones igualmente alarmantes: el autismo aumentó diez veces respecto al año 1980, los defectos de nacimiento en varones se duplicó durante ese mismo período de tiempo y la infertilidad afecta al 12% de parejas en edad de concebir.

En las estadísticas sobre salud pública en los países de todo el mundo industrializado, puede observarse cómo las enfermedades muestran una tendencia, manifiesta y radicalmente diferente, con respecto a la de los países no industrializados. Hasta el punto que podría afirmarse que hay "enfermedades de ricos” y "enfermedades de pobres”.

Y los países industrializados gastan cada vez más y más en sanidad ¿No le sugiere esto que el sistema sanitario ha entrado en una fase de colapso, o al menos, que manifiesta una crisis estructural de grandes proporciones? Lo cierto es que cada vez se invierten más recursos, pero las personas están peor cuidadas.

Aunque algunos científicos argumenten que el tabaco y el alcohol son los principales causantes de cáncer, este argumento se desvanece cuando vemos que el cáncer infantil está creciendo igualmente en proporciones desmedidas. Un estudio realizado durante el año 2005 en todos los centros hospitalarios de Estados Unidos sobre muestras de sangre de cordones umbilicales, demostró contaminación por 287 químicos tóxicos, de los cuales al menos se conocen que 75 son cancerígenos.

El pesticida DDT se ha extendido por toda la tierra, hasta el punto que puede detectarse en el organismo del 99% de los humanos. Existen químicos que son prácticamente indestructibles. Si ya esto supone una tragedia, mucho más es la combinación de dos elementos tóxicos o más que pueden interactuar creando un tóxico mucho más potente que cada uno de sus elementos por separado. Si además consumimos medicamentos, y para combatir los efectos secundarios adversos ingerimos otros, la combinación de estos componentes químicos -junto a los tóxicos que comemos o respiramos o bebemos- pueden crear combinaciones extremadamente peligrosas.

Nuestras primeras líneas de defensa, hígado y riñones, no están habilitados para enfrentarse a esta pesadilla tóxica. Dependemos de nuestro sistema inmunológico y de nuestra capacidad de desintoxicarnos para llevar una vida lo más plena posible.

El primer inconveniente que se presenta, es la resistencia de muchas personas a cambiar sus creencias y resistirse al hecho de que la vida se puede vivir de otra manera. Al final, en la vida, todo depende del color del cristal con el que se mire ¿no?; y el color del cristal está en función de la fuerza vital; es decir, de la cantidad de fuerza eléctrica inherente a la naturaleza -y a la naturaleza del ser humano- que hace que se viva plenamente, o si se padece una enfermedad que pueda regenerarse sin más ayuda que el sistema inmunológico.

El problema es que nuestro sistema inmunológico se ha vuelto totalmente ilógico, y está completamente debilitado, según lo ponen en evidencia algunos padecimientos que sufrimos. Muchas de las personas con las que he hablado no están preparadas para abandonar un estilo de vida adictivo o la dependencia a los médicos quienes por una rutina (bien remunerada) se han vuelto adictos también a recetar medicamentos como única solución a los males.

En mi opinión personal, al 75% de los médicos deberían retirarles la licencia por ejercer la medicina como meros intermediarios entre el paciente y la industria farmacéutica. Quizás esta observación pueda parecerles enormemente fundamentalista -y no les falta razón- sobre todo, si consideramos que fue la propia industria farmacéutica la que intervino y condicionó los planes de estudios en las facultades de medicina a principios del siglo pasado. En efecto, mediante sus tentáculos, influyeron en la separación de los conocimientos nutricionales como parte de la práctica médica. "Divide y vencerás”: dividieron, manipularon y cada vez facturaron más. Y mucho más facturarán al estar transformada la sociedad tradicional en una sociedad medicalizada.

Y en otro orden de cosas, los alimentos que comúnmente están expuestos en las grandes superficies de los supermercados; no solamente están contaminados de pesticidas, conservantes, edulcorantes, colorantes, emulsionantes, estabilizantes, espesantes, aromatizantes, acidulantes, antiespumantes, gelificantes, agentes de textura, agentes de recubrimiento, potenciadores de sabor y decenas de otros químicos sintéticos, sino que en su mayoría, también carecen de los suficientes nutrientes y enzimas, que son la esencia propia de la vida.

La cadena de producción alimentaria, que comprende desde la producción -utilizando fertilización e insecticidas químicos en cultivos intensivos- hasta su procesamiento -mediante la cocción y empaquetamiento-, ha desvirtuado absolutamente los alimentos extrayéndoles nutrientes esenciales que han sido sacrificados en nombre de la rentabilidad.

Porque Importa Lo que Pasa Dentro y Fuera de Tu Plato