× Utilizamos cookies propias y de terceros, para realizar el análisis de la navegación de los usuarios. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso.
Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Extracto de "Pon Imanes en tu botiquín"

Pon imanes en tu botiquín¿Conoces la magnetoterapia? En su libro Pon Imanes en tu botiquín Nuria Solves te muestra sus beneficios y además te enseña a utilizar los imanes y a conseguir con ellos el máximo bienestar con el mínimo esfuerzo. Aquí te dejamos con un extracto del libro:

Introducción

El mundo de los imanes es fascinante. Acaba por atraparte sin que te des cuenta, puesto que su poder de atracción va más allá de su fuerza magnética hacia otros imanes o metales ferromagnéticos. Sus efectos son inmediatos y sorprenden por su efectividad y sencillez. Se tienen datos de su uso desde la antigua Grecia, por lo que no se trata de una moda temporal, tratamiento que, aunque poco recordado, aporta el máximo bienestar con el mínimo esfuerzo.

Los imanes, esos maravillosos minerales, han ayudado a sanar y a eliminar el dolor de infinidad de personas desde tiempos remotos. Quizás sea ésta una de las maneras que el universo ha elegido para aportarnos recursos para una vida más amable. Poseen el poder de reequilibrar los organismos vivos, tan sensibles y susceptibles a los cambios electromagnéticos de nuestra querida Tierra. Unos efectos que modifican o alteran nuestras células a través de las radiaciones de las tormentas solares, la pérdida de potencia en el cambio magnético de la Tierra o todas las emisiones de los aparatos eléctricos que nos irradian a diario.

¿Podemos protegernos de esos campos electromagnéticos de una forma eficiente? No se puede negar que hay gente trabajando en ello. Se intenta con pequeños artilugios para el móvil, para las redes wifi, etc., aunque no siempre es suficiente. El doctor Nagawa (Tokio, Japón), investigó de forma científica durante más de treinta años el campo del biomagnetismo, y demostró que hay una sintomatología concreta que se debe a una deficiencia magnética. Y así la ha denominado: síndrome de deficiencia magnética. Consiste en un conjunto de síntomas (tensión en la espalda y en las cervicales, insomnio, dolores en el pecho, dolor de cabeza e incluso vértigo) que padecen las personas y para las cuales no hay un diagnóstico médico claro. Este síndrome también facilita que exista una mayor vulnerabilidad a las infecciones y una facilidad para las recidivas.

La intención con la que se ha publicado este libro es la de ofrecer al público en general la posibilidad de autosanarse. Aprendiendo a usar los imanes de forma correcta se puede recuperar el bienestar y aliviar multitud de dolencias. Que quede claro que este sistema no excluye ni desaconseja la práctica médica, a la cual se debe acudir en caso de enfermedad. Sólo el especialista médico preparado y titulado podrá tratar tu enfermedad de la forma más conveniente. Pero no olvides que en los imanes hallarás un amigo fiel lleno de ventajas: son fáciles de aplicar, baratos, sin efectos secundarios, sin toxicidad y de resultados rápidos.

La propuesta es clara: PON IMANES EN TU BOTIQUÍN Y COMPRUEBA POR TI MISMO LA EFICACIA DE SU USO. Te aseguro que no te vas a arrepentir.

Usos habituales del botiquín

Partamos de la base de que en tu casa tienes un botiquín. Podemos llamar botiquín no sólo a un armario destinado a tal uso, sino también a ese cajón o repisa donde se va colocando un sinfín de utensilios preparados para el «por si acaso me quemo, por si acaso me corto, por si acaso me duele la cabeza…». Y, si damos un vistazo a lo que hay, ¿qué cosas encuentras? Lo más habitual es que contenga los siguientes productos: desinfectantes y antisépticos autorizados; gasas estériles; algodón hidrófilo; vendas; esparadrapo; apósitos adhesivos; tijeras; pinzas, alcohol; agua oxigenada; alguna pomada; pastillas para el dolor de cabeza...  y alguna cosita más en función de nuestras dolencias habituales.

¿Por qué no podemos añadir unos cuantos imanes para prevenir a la vez que curar, al igual que el resto de los componentes que hemos descrito anteriormente? ¿Cuáles son los usos más habituales del botiquín? Para tratar cortes o quemaduras, para aliviar dolores de cabeza, para dolores de tripa, indigestiones, torceduras, contusiones, picores, picaduras de insectos, etc. Realmente un botiquín es muy útil. Por eso todos tenemos uno en casa. La mayoría de cosas que hemos enumerado también pueden ser tratadas con los imanes. Sigue leyendo y verás cómo.

Por qué poner imanes en nuestro botiquín

Simplemente porque su uso complementa y acrecienta la efectividad del tratamiento de nuestras dolencias, junto con todo lo que haya en nuestro botiquín. Los imanes pueden usarse a diario, sin fecha de caducidad, sin crear dependencia, sin riesgo de toxicidad y sin que se gasten o pierdan su efectividad. Se trata de un medio natural para acrecentar tu bienestar y para aliviar tus dolencias más frecuentes. A partir de ahora, disponer de unos imanes va a serte muy útil, y probablemente pasen un tiempo muy reducido en tu botiquín. O al menos eso espero. Normalmente se acaba por guardarlos pegados a un material ferromagnético que tengamos a mano, como puede ser la nevera, una pata de una mesa, un zapatero metálico o cualquier otro mueble. Es una manera rápida de tenerlos a mano, y así, tan pegaditos tienes la certeza de que no se van a caer. Debes tener cuidado de no dejarlos en un lugar donde haya aparatos eléctricos, ordenadores, etc. Simplemente por precaución, ya que pueden alterar su normal funcionamiento. Tampoco los pongas encima de la mesita de noche. Déjalos a una distancia prudente de tu cabeza (mínimo un metro), para poder tener un sueño tranquilo.

Sin embargo, te preguntarás: ¿qué es un imán? Aunque creo que lo mejor es sentir su efectividad, en el próximo capítulo podrás conocerlos mejor.

Los imanes. Tipos

¿Qué es un imán?, nos preguntábamos en el capítulo anterior. La respuesta es sencilla: se trata de un mineral compuesto de óxido de hierro, que posee la capacidad de atraer el hierro, el cobalto, el níquel, el cromo y aleaciones de éstos. Posee un magnetismo significativo, de ahí su fuerza de atracción. Se dice que los griegos fueron los primeros en descubrir la piedra imán cerca de la villa de Magnesia, en Asia Menor. Su denominación como imán parece proceder del francés, aimant, o sea, «amante». Una bonita relación, puesto que la atracción que sienten los amantes es parecida a la de los imanes. Los chinos los denominan Tsu Chy cuyo significado es «quien ama». Todos ellos tienen polaridades, al igual que nuestro planeta: polaridad norte y polaridad sur. Cada una de ellas ejerce un efecto sobre nuestro organismo, es por ello por lo que el uso preciso de esas polaridades será la llave de nuestro éxito. No te desanimes, no es para nada difícil.

Vamos a utilizar colores para definirlas en un cuerpo imán. De esa forma podrás trabajar relacionando colores con propiedades, olvidándote de las polaridades.

Nuestro código será:
NORTE - NEGATIVO - NEGRO
SUR - POSITIVO - ROJO

Cada polaridad tiene sus virtudes:

POLARIDAD NORTE - NEGATIVO - NEGRO

  1. Controla las infecciones bacterianas y el pus.
  2. Alivia los efectos de las pústulas y las llagas.
  3. Aumenta el aporte de oxígeno y nutrientes en las células.
  4. Elimina gases.
  5. Reduce las inflamaciones.
  6. Mitiga e incluso quita el dolor.
  7. Estimula el sueño profundo.
  8. Acelera la curación de huesos rotos y de heridas.
  9. Mitiga los efectos de los productos tóxicos.
  10. Relaja.
  11. Produce más alcalinidad.
  12. Regula funciones del cuerpo.

REDUCE  

POLARIDAD SUR - POSITIVO - ROJO

  1. Irradia potencia.
  2. Proporciona calor y fuerza a la zona afectada.
  3. Estimula el insomnio.
  4. Aumenta la inflamación.
  5. Aumenta el dolor.
  6. Da energía.
  7. Acidifica.
  8. Disminuye el aporte de oxígeno a las células.
  9. Estimula funciones del cuerpo.

AUMENTA

TIPOS DE IMANES

Un imán puede ser artificial o natural:

Natural. Es un mineral con propiedades magnéticas. Está compuesto por óxido de hierro, por eso atrae sustancias magnéticas. Los imanes naturales mantienen su campo magnético continuo, a menos que sufran un golpe muy fuerte o que esté expuesto a altas temperaturas. Un ejemplo de imán natural es la magnetita, también conocida como piedra imán. Es el mineral con más contenido en hierro (72 por cien).

Artificial. Trozo de hierro, acero u otro material que ha adquirido de manera artificial la propiedad de atraer el hierro, el acero y algún otro cuerpo. Esa propiedad puede ser permanente o temporal. Los temporales sólo producen un campo magnético si circula corriente eléctrica. Como es el caso del electroimán. Los imanes de la foto están forrados para que podamos identificar su polaridad. Son imanes artificiales de ferrita, con una potencia de 4200 gauss. Para realizar terapias magnéticas existen imanes de ferrita o cerámica y de neodimio o de tierras raras. Los dos tipos de imanes pueden hallarse en el mercado. Los de ferrita tienen menos de gauss de potencia y los de neodimio muchos más. Para el uso de nuestro botiquín recomiendo imanes de ferrita. Son suficientes para nuestro cometido, con la ventaja de que son fáciles de manejar.

Pon imanes en tu botiquín