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Extracto de "Más Vegetales menos Animales"

Más vegetales menos animalesEl libro Más Vegetales menos Animales aclara nuestras dudas sobre nutrición y nos ayuda a dar el paso a un estilo de vida saludable, a saltar, así como lo explican los autores en este extracto:

"S.A.L.T.A.R. los malos hábitos con una buena díaita (dieta)

"Recordad siempre que el presente es fruto del pasado y semilla del futuro." Bernard Benson, The Path to Happiness

Además de alimentación, en este capítulo vamos a hablar de sedentarismo, de tabaquismo y de relaciones dañinas. Si estás pensando algo así como «¡Oiga, yo creía haberme comprado un libro que hablase sobre la dieta!», te responderemos que tienes en tus manos el libro adecuado. Porque el concepto «dieta» proviene de la Grecia clásica, en concreto del vocablo «díaita» (del que deriva la actual dieta), que hacía referencia al estilo de vida, a la manera de vivir. Para los pitagóricos, la dieta aludía al equilibrio entre cuerpo, mente y espíritu. Así, seguir una buena dieta no era solo alimentarse saludablemente todos los días (y no solo antes del verano, para «lucir biquini»), también significaba realizar ejercicio físico todos los días, conservar una buena relación con el prójimo e incluso respetar el medio ambiente. El tabaco tampoco formaba parte de la misma, ya que habrían de transcurrir aún bastantes siglos para que este llegase a Occidente, procedente del continente americano, pero estamos convencidos de que los pitagóricos tampoco lo habrían incorporado. Es más, para ellos la belleza no residía en tener un cabello sedoso, una piel tersa, unos dientes blancos como la nieve, ni mucho menos en mantener una entelequia llamada «peso perfecto» (de la que hoy abjura cualquier nutricionista). La belleza no estaba en el exterior, como hoy nos quieren hacer creer los anuncios, sino en el interior: tenía un sentido ético. Alguien maleducado o malvado no podía ser considerado como bello.

¡Quién ha visto y quién ve a la pobre dieta! Siempre hemos querido restituir su maltrecho y deshonrado nombre, así que en este capítulo vamos a intentarlo... conjugando el verbo saltar.

¿SALTAR?

Puede que no lo sepas, pero lo que comemos influye en nuestra salud. Mucho. Una mala alimentación es, entre otras cosas, la principal causa de las enfermedades cardiovasculares. Y las enfermedades cardiovasculares, a su vez, suponen la primera causa de mortalidad prevenible en el mundo. La alimentación no es el único determinante de nuestra salud, claro, pero es uno de los más importantes. Que no te hagan creer que tu salud depende de un solo factor, como el médico que tengamos o el dinero que atesoremos en el banco. Afirmar que estar sanos depende de un único elemento es como decir que el atractivo sexual depende de la colonia que uses. Tampoco hagas caso a quien asegure que el azar es lo que más pesa sobre las posibilidades que tenemos de caer o no enfermos. Y si te mencionan el mal de ojo o los signos del zodíaco, lo mejor es dar media vuelta cuanto antes. Los factores más determinantes, que no los únicos, se esconden en la palabra «saltar». Si no has leído el libro No más dieta, quizá no conozcas el significado que se otorgó allí a cada una de las letras de la palabra «salta». Aquí lo tienes:

«Salta» los malos hábitos.

S Sedentarismo Los pájaros necesitan volar y los seres humanos, moverse.

A Alimentación desequilibrada Olvidar las dietas milagro, y disminuir al máximo el consumo de derivados cárnicos y alimentos superfluos.

L Lactancia artificial Las organizaciones científicas de lactancia prefieren hablar de los «riesgos» de la lactancia artificial que de los «beneficios» de la lactancia materna.

T Tabaquismo Pedir ayuda para dejar de fumar (la requiere) se traduce en un éxito arrollador en términos de salud poblacional.

A Alcohol Los conocidos riesgos de beber alcohol superan con creces a los hipotéticos y no demostrados beneficios.

Como has podido comprobar, aparece la alimentación, en concreto la alimentación desequilibrada, junto a cuatro factores no menos relevantes: el sedentarismo, el alcohol, la lactancia artificial y el tabaquismo. Hoy, seis años después de la publicación de la primera edición de dicho libro, pensamos que es imprescindible añadir la letra «r» al final de la palabra «salta», lo que nos obliga a «saltar». Un verbo ideal para hacer más ejercicio, por cierto. Con la «r» aludimos a las Relaciones dañinas. Si te has fijado, todas las siglas hacen referencia a malos hábitos que debemos esquivar (o, mejor dicho, saltar), algo que tiene mucho sentido, como luego ampliaremos. Por eso, en este caso debemos hablar de «Relaciones dañinas».

R Relaciones dañinas Si generamos o sufrimos relaciones nocivas, beligerantes o tormentosas (con nosotros mismos, con los demás o con el mundo), es raro que seamos proclives a seguir unos buenos hábitos de vida.

No es difícil entender que si vivimos en un entorno cargado de negatividad o de desazón tendremos menos ganas de plantearnos seriamente un cambio en nuestros hábitos. Como se suele decir, «¿qué es una raya más para un tigre?». Tampoco resulta complicado deducir que las enfermedades crónicas (en las que influye nuestro estilo de vida) pueden desatar nuestro mal humor. En unas páginas justificaremos de forma más detallada la importancia de huir de las relaciones dañinas y de rechazar los entornos hostiles. Mientras tanto, debemos concretar que nuestra salud no depende del azar tanto como solemos creer."

Más vegetales menos animales