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Extracto de "La enzima prodigiosa"

La enzima prodigiosaTu cuerpo tiene la gran capacidad milagrosa de curarse a sí mismo. De hecho, tu cuerpo es el único sistema curativo que puede restablecer tu equilibrio cuando te ataca una enfermedad. La medicina puede ayudar a tu cuerpo en caso de emergencia y la cirugía puede ser necesaria en determinadas circunstancias, pero sólo tu cuerpo tiene la capacidad de curarse.

He constatado esta verdad sobre la curación una y otra vez en mi práctica de la medicina. Hace más o menos 35 años fui la primera persona en el mundo que pudo extirpar un pólipo usando un colonoscopio sin tener que hacer una incisión en la pared abdominal. En ese momento se convirtió en un evento muy importante dado que fui capaz de remover el pólipo sin abrir el abdomen y, por lo tanto, evitar los efectos laterales provenientes de cirugía mediante incisión. Como yo era el único médico que podía hacerlo, tuve mucha demanda. En esa época más de diez millones de personas sólo en Estados Unidos necesitaban exámenes de colon y muchos necesitaban que les extrajeran pólipos. Los pacientes comenzaron a llegar de todos lados para tener acceso a este procedimiento más benigno. Así, con treinta y pico años, me convertí en el jefe de endoscopia quirúrgica del Centro Médico Beth Israel, en Nueva York, trabajando en el hospital por la mañana y en mi clínica privada por la tarde, atendiendo pacientes desde la mañana hasta el anochecer.

Durante décadas de práctica clínica, al dar consulta a literalmente cientos de miles de personas como endoscopista gastrointestinal, he aprendido que cuando el sistema gastrointestinal de una persona está limpio, el cuerpo de esa persona es capaz, con cierta facilidad, de combatir enfermedades de cualquier tipo. Por el contrario, cuando el sistema gastrointestinal está sucio, esa persona será propensa a sufrir de algún tipo de enfermedad. En otras palabras, una persona con buenas características gastrointestinales está mental y físicamente sana, mientras que una persona con características anómalas suele tener algún problema físico o mental. De igual forma, una persona sana tiene buenas características gastrointestinales, mientras que una persona enferma tiene malas características. Por lo tanto, mantener las buenas características del estómago e intestinos está directamente relacionado con la salud en general.

¿Qué es lo que, específicamente, tiene que hacer una persona (o dejar de hacer) para mantener buenas características intestinales? Para encontrar una respuesta, durante años he pedido a mis pacientes que respondan a un cuestionario acerca de su historia alimenticia y otros aspectos de su estilo de vida. Gracias a los resultados de estos cuestionarios descubrí una fuerte relación entre la salud y ciertas formas de comer y vivir. Lo que voy a exponer en este libro es mi teoría de cómo vivir una vida larga y saludable, basada en los datos que he reunido durante décadas de práctica médica. Los datos sugieren que todo el cuerpo y su miríada de funciones pueden ser entendidos a partir de una sola clave.

ESTA CLAVE, LA CLAVE PARA UNA VIDA LARGA Y SALUDABLE, PUEDE SER RESUMIDA EN UNA PALABRA: ENZIMAS

Una enzima es un término genérico para una proteína catalizadora que se forma dentro de las células de los seres vivos. Dondequiera que haya vida, sea en plantas o animales, existen siempre las enzimas. Las enzimas forman parte de todas las actividades necesarias para mantener la vida, como en la síntesis, la descomposición, el transporte, la excreción, la desintoxicación y el abastecimiento de energía. Los seres vivos no serían capaces de mantener la vida sin las enzimas. Se producen más de 5.000 tipos de estas enzimas vitales en los alimentos que consumimos a diario. La razón por la que existen tantos tipos de enzimas obedece a que cada una tiene una característica especial y una función específica. Por ejemplo, la enzima digestiva llamada amilasa, que se encuentra en la saliva, sólo reacciona a los carbohidratos. Las grasas y las proteínas se digieren de igual forma por cada una de sus diferentes enzimas.

Aunque se cree que muchos de estos tipos de enzimas son creadas para responder a las necesitades del cuerpo, sigue sin estar claro cómo se forman en las células. Tengo una teoría que pudiera arrojar alguna luz en ese proceso. Pienso que hay una enzima madre, una enzima prototipo, sin especialización. Hasta que esta enzima madre se convierte en en una enzima específica como respuesta a una necesidad particular, tiene el potencial de convertirse en cualquier enzima. Mi teoría, desarrollada durante los años de mi práctica clínica y mi observación, es la siguiente: tu salud depende de lo bien que mantengas -en lugar de  agotar- las enzimas madre de tu cuerpo. Uso el término enzima «madre» para nombrar estos catalizadores, dado que son, pienso, enzimas no especializadas que dan origen a más de 5.000 enzimas especializadas que desempeñan diferentes actividades en el cuerpo humano. También las llamo enzimas «prodigiosas» porque desempeñan un papel fundamental en la capacidad de curación del cuerpo.

Inicialmente desarrollé la idea de la enzima madre al observar que cuando un área particular del cuerpo necesitaba y consumía una gran cantidad de un tipo específico de enzima, se manifestaba una carencia de la misma en otras partes del cuerpo. Por ejemplo, si se consume una gran cantidad de alcohol, se necesita una cantidad anormalmente grande de una enzima particular para descomponer el alcohol en el hígado. Esto genera una carencia de enzimas necesarias para la digfestión y absorción en el estómago e intestinos.

Parece que no existe una cantidad determinada para cada una de los varios miles de enzimas que existen; en cambio, la enzima madre se ha convertido en un tipo particular de enzima que aparece cuando se requiere y se consume en el lugar que se necesita. Hoy día, las enzimas llaman la atención a escala mundial dado que son un elemento fundamental para controlar la salud, y aunque la investigación sigue avanzando, existen muchas cosas que aún no entendemos de ellas. El doctor Edward Howell, un pionero en la investigación de las enzimas, propuso una teoría verdaderamente interesante. Dice que el número de enzimas que un ser vivo puede producir durante su vida está predeterminado. El doctor Howell llama a este número fijo de enzimas corporales el «potencial enzimàtico». Y cuando éste se agota, la vida termina.

La teoría del doctor Howell es cercana a mi teoría de las enzimas madre y, dependiendo de la dirección que siga la investigación, puedo anticipar que la existencia de las enzimas madre quedará demostrada. Aunque la investigación sobre las enzimas está en una etapa de desarrollo y la existencia de la enzima madre es sólo una teoría en este momento, sin embargo, existen abundantes evidencias clínicas que indican que podemos fortalecer nuestras características gastrointestinales -y, por lo tanto, nuestra salud- al seguir una dieta que aporte enzimas y al llevar un estilo de vida que no agote la enzima madre.

El estilo de vida saludable que propongo en este libro consiste en sugerencias que les he hecho a mis pacientes durante años. He visto muchas curaciones como resultado de la adopción, por parte de los enfermos, de las prácticas que te voy a sugerir. Sin embargo, prepárate para ser sorprendido, ya que algunas sugerencias te pueden parecer que van en contra de los conocimientos convencionales relacionados con la salud y las dietas. Te aseguro que todo lo que presento en este libro ha sido verificado. Sólo después de haber verificado la seguridad de este estilo de vida es cuando les he pedido a mis pacientes que lo sigan, con resultados notables.

Yo mismo sigo este estilo de vida y en todos estos años en los cuales he practicado nunca he estado enfermo. La primera y la última vez que recibí tratamiento médico fue cuando tenía 19 años y me dio catarro. Ahora que tengo 70 sigo trabajando en Estados Unidos y Japón. Aunque la medicina es una profesión extremadamente demandante, tanto física como mentalmente, conservo la salud al practicar un estilo de vida sano descrito en este libro. Al reconocer a través de mi propia experiencia los efectos positivos de este estilo de vida, conseguí que mis pacientes también lo sigan. Los resultados fueron maravillosos, muy por encima de mis propios resultados. Por ejemplo, al haber entrenado a mis pacientes para que entiendan y sigan este estilo de vida, vi cómo disminuía la incidencia en las recaídas de casos de cáncer hasta cero.

Aunque la medicina moderna se practica como si el cuerpo fuera una máquina hecha de partes independientes, el cuerpo humano es, de hecho, una unidad en la cual todo está interconectado. Por ejemplo, los efectos de una caries en un diente pueden expandirse por todo el cuerpo. De la misma forma, la comida que no se masticó de forma suficíente genera una carga en el estómago y los intestinos, produciendo indigestión, obstaculizando la absorción de los nutrientes vitales y dando como resultado una gran cantidad de problemas en todo el cuerpo. Los problemas pequeños pueden parecer irrelevantes en primera instancia, pero no resulta extraño que un pequeño problema provoque a la larga una enfermedad grave.

Nuestra salud está apoyada por diferentes actividades que suceden comúnmente en nuestra vida diaria, como comer, beber, hacer ejercicio, descansar, dormir y mantener el estado anímico. Si se desarrolla un problema en cualquiera de estas áreas, el cuerpo entero se verá afectado. Dadas las complejas interconexiones dentro del cuerpo humano, creo que las enzimas madre tienen la función de mantener la homeostasis del cuerpo, el balance necesario para gozar de una vida saludable. Por desgracia, la sociedad moderna está llena de elementos que consumen nuestras enzimas madre. El alcohol, el tabaco, las drogas, los aditivos alimenticios, los productos químicos que se utilizan en la agroindustria, la contaminación ambiental, las ondas electromagnéticas y el estrés emocional son algunos de los factores que agotan esta enzima. Para mantener una buena salud en la sociedad contemporánea es esencial entender el mecanismo de tu propio cuerpo y ejercitar la voluntad para cuidar tu propia salud.

Afortunadamente esto no es difícil. Una vez que entiendas con claridad qué es lo que agota las enzimas madre y cómo pueden fortalecerse, entonces, con un poco de esfuerzo diario, serás capaz de vivir el resto de tu vida sin caer enfermo.

Nuestro viejo dicho tiene que ser actualizado: en lugar de decir «come, bebe y sé feliz porque mañana morirás», sugiero que comas y bebas sabiamente y vivas feliz hoy y mañana. Me gustaría enseñarte cómo hacer justo eso.

La enzima prodigiosa