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Extracto de "Escucha a tu cuerpo"

Escucha a tu cuerpoCapítulo I EL OBJETIVO PRIMORDIAL DEL SER HUMANO

¿Te has preguntado alguna vez qué estás haciendo aquí, en la Tierra? ¿O cuál es tu objetivo como ser humano? ¡Hay que ver cuántas personas lo ignoran!

Sin embargo, la respuesta es muy sencilla. Todos tenemos el mismo objetivo: evolucionar para hacernos conscientes de quiénes somos.

Todo aquello que pueda denominarse VIDA debe crecer. Mira a tu alrededor. Cuando un árbol o una flor dejan de crecer es porque se están muriendo. Lo mismo sucede con los hombres. Todo ser humano debe seguir progresando y avanzando en su evolución. Para el hombre, esto significa «crecer interiormente». El alma es la que sigue desarrollándose a lo largo de toda tu vida, y no el cuerpo.

Pero ¿cómo se puede llegar a crecer? Jesús nos lo enseñó y nos lo transmitió de una forma muy sencilla, al decirnos que las dos principales verdades del ser humano son el AMOR y la FE. Realmente, no parecen entrañar ninguna complicación en sí mismas, pero mientras el ser humano siga empeñado en crearse todo tipo de problemas, la incomprensión hacia estas dos verdades permanecerá.

Jesús, un ser excepcional, vino a la Tierra al inicio de la era anterior, la era de Piscis, y, lamentablemente, han sido necesarios dos mil años para que su enseñanza comenzara a ser aceptada. Todos debemos aprender a amar para vivir mejor esta nueva época que ahora se inicia —la era de Acuario— y que nos aporta la energía necesaria para vivir de forma inteligente. Se dice que cuando el ser humano aprenda realmente a amarse a sí mismo y a los demás, dominará la materia y su existencia en este planeta ya no será necesaria.

Debemos considerar a la Tierra como un ser, es decir, como un alma, como una persona. También ella tiene la responsabilidad de evolucionar.

Al igual que tu cuerpo está formado por billones de células, cada ser humano es como una célula de la Tierra. Si todas tus células están sanas, tu cuerpo gozará de buena salud y te sentirás muy bien en él. Y lo mismo sucede con este mundo que habitamos.

Cada ser humano tiene la obligación de purificarse, así como de conservar una buena salud física, mental y emocional; así es como vive generalmente un ser inteligente y espiritual. De esta forma, la armonía reinará entre todos los hombres y la Tierra se convertirá en un lugar lleno de amor, de paz y de felicidad.

Estás en este planeta para atender a tu propia evolución y no a la de los demás. Es inútil que utilices tus energías para juzgar, dirigir y dominar a los otros. Si estás aquí, es para ocuparte de ti mismo. A lo largo de este libro, encontrarás medios e instrumentos que te permitirán convertirte en dueño de tu propia vida. Conforme vayas desarrollando esta gran fe y este gran amor hacia ti mismo, desprenderás tal cantidad de energía que tu relación con el entorno y la de tu entorno contigo se verán totalmente transformadas.

La Tierra (o la sociedad) es tan fuerte como pueda serlo el más débil de sus individuos, al igual que una cadena es tan fuerte como lo sea el más débil de sus eslabones. Hay quienes afirman que, en su conjunto, el planeta está evolucionando. Sin embargo, si miras a tu alrededor, verás lo contrario. Las farmacias, los hospitales, las cárceles y los asilos se multiplican; la gente está cada vez más enferma y tiene verdaderos problemas físicos; mientras, los medios de comunicación (televisión, radio, prensa, Internet, etc.) te muestran a diario auténticas atrocidades... ¿Es esto el reflejo de la evolución? El ser humano tiene razón al sentirse insatisfecho.

Quizá tú también, en este momento, estés viviendo esta insatisfacción. Y, probablemente, este sea uno de los motivos por los que estás leyendo este libro. Sabes que en tu interior hay un vacío que continuamente intentas llenar. Pero ¿estás seguro de estar buscando en el lugar adecuado? No se trata de que mires a tu alrededor, sino dentro de ti mismo. Tu gran amigo está allí. Es la divinidad. Es tu DIOS interior y está aquí para guiarte y ayudarte.

Espero que desde ahora y hasta el final del libro llegues a descubrirlo realmente y consigas sentir su manifestación en todo lo que hagas. Porque, a partir de ese momento, y gracias a su eterno poder, serás capaz de realizar todo cuanto te propongas en la vida.

Imagino que te preguntarás: «¿Es posible que se trate de algo tan sencillo y a la vez tan inaccesible? Y si el ser humano es capaz de hacer cualquier cosa, ¿por qué hay tan pocas personas que lo consiguen?». Tienes razón. En este momento, en la Tierra, son muy pocos los que han logrado convertirse en dueños de su propia vida. Pero no te desanimes, pues ya estamos empezando a despertar. Cada vez nos hacemos más preguntas y cada vez queremos ir más lejos, pues ahora somos conscientes de que existe algo más. Estamos en la era de la espiritualidad. Aunque al ser humano no le resulta nada fácil seguir profundizando. Por una parte, tiene demasiado orgullo y, por otra, demasiado miedo. ¡Miedo a descubrir un monstruo en su interior!

¿De dónde proviene ese miedo? Quizá proceda de la educación recibida o tal vez incluso de alguna de nuestras vidas anteriores. Pero esto carece de importancia. Olvidemos el pasado, pues este ya ha desaparecido y no puede cambiarse. El momento más precioso es el que vives en el presente. Y el futuro tan solo depende de ti y de lo que pienses ahora. Si te estás iniciando en lo relativo a tu evolución personal, me gustaría prevenirte: puede que experimentes algunos trastornos. Tal vez llegues a tener la impresión de que los cimientos de tu ser se están sacudiendo y de que todo se va a desmoronar. Pero no te preocupes. No es más que una ilusión. Esta conmoción demuestra que algo está sucediendo en tu interior y que has decidido limpiarlo todo para mejorar tu calidad de vida.

Ya sea permaneciendo alerta a tus pensamientos, siguiendo cursos, asistiendo a conferencias o leyendo libros, estás en el buen camino, en un camino de búsqueda, de crecimiento personal y, a través de él, te estás purificando. Y para seguir purificándote más todavía, debes repetir ciertos actos. Repitiendo estos actos, acentúas tu purificación. Como ejemplo, imaginemos un vaso de agua salada en el que poco a poco vas vertiendo agua limpia. Llegado un momento, si sigues este proceso, el agua se purificará y terminarás por conseguir un vaso de agua totalmente pura. Esto es lo que sucederá en tu interior si practicas el crecimiento personal. Al comienzo quizá te sientas abrumado, incluso puede parecerte que tus problemas aumentan y se agravan, pero eso es solo una ilusión. Son los síntomas de que te estás haciendo más consciente. Pero, descuida, te aseguro que si perseveras, tus esfuerzos se verán recompensados.

El ser humano crece de la misma forma que lo hace todo cuanto existe en la Tierra. Un árbol surge gracias a una pequeña semilla. Esta semilla permanece en la oscuridad, en la humedad, en el frío, rodeada por una multitud de formas vivientes subterráneas. A pesar de todo, incluso de ella misma, y sin saber por qué, se siente irresistiblemente atraída hacia el sol y hacia la luz. En lugar de intentar hundirse cada vez más, por el contrario, sube, se libera de su corteza y atraviesa la capa de tierra a fin de ir hacia la luz. Y en cuanto alcanza la luz, empieza a crecer hasta convertirse en un árbol inmenso.

Lo mismo sucede con el ser humano. Hay personas que todavía se encuentran en plena oscuridad. Ignoran que pueda existir una alternativa. No ven. Aunque alguien les hable de la luz o se la muestre, no importa, para ellas la luz no existe. Inconscientes de su gran poder, no tienen idea de lo que verdaderamente son.

A pesar de todo, el ser humano que se decide a crecer es como la planta que está a punto de atravesar la corteza de tierra para dirigirse hacia el exterior. Comienza a ver la luz y se dirige hacia ella. Cuanto más sube, más experimenta su calor y más animado e iluminado se siente.

Como todos los que empiezan a crecer, seguramente vivirás algunos momentos difíciles. Cuando se está lleno de orgullo, resulta casi imposible admitir que los demás tengan razón. ¡No es fácil reconocer que otros puedan tener la respuesta! Con frecuencia, te gustaría cambiar a quienes te rodean para poder seguir teniendo razón. Es una prueba por la que hay que pasar y realmente vale la pena. Cuanto más llegues a dominar ese orgullo, con más facilidad dominarás las situaciones externas. Este esfuerzo te conducirá hacia la luz, hacia la felicidad.

El crecimiento personal se puede comparar con una herida. Para acelerar su curación, debemos aplicarle un medicamento (por ejemplo, agua oxigenada), que normalmente suele provocar un dolor todavía más fuerte. La finalidad de ese dolor es curar la herida y sabemos que, pasados unos momentos, la cicatrización empezará a tener lugar. Lo mismo sucede cuando nos encaminamos hacia el interior de nosotros mismos, cuando nos comprometemos a crecer, a purificarnos y a descubrirnos. El dolor es real, pero temporal, y lo único que hará será beneficiarnos.

Si experimentas algún dolor es porque todavía sigues resistiéndote, es decir, porque aún tienes miedo a dejarte llevar. Si me dices que no tienes las relaciones, el amor, la salud o el dinero que desearías, te preguntaré lo siguiente: «Si hay tantas cosas que no funcionan en tu vida, ¿qué temes perder?». No te resistas y déjate llevar. Convéncete de que empezando algo nuevo, tan solo puedes ganar. Tu crecimiento se beneficiará y tu desgracia será mucho menos dolorosa. Los que más sufren siempre son aquellos que se resisten. Cuanta más resistencia opongas, más persistirá el dolor y cuanto más te opongas a ciertas situaciones, más se repetirán estas. Sin duda es algo que ya has experimentado. Es cierto que, en las personas que poseen un carácter fuerte, la resistencia suele ser mucho más pronunciada. Estas deberán esforzarse el doble. Pero ahora lo que importa eres tú. Sigue tu camino, persevera, consigue pequeñas victorias cotidianas y, gradualmente, llegarás a provocar todo aquello que desees en tu vida.

La palabra «DIOS» será mencionada a menudo a lo largo de este libro, así como algunos de los pasajes de las enseñanzas de Jesús. Pero no temas, este no es un libro religioso. En el mundo no existe más que una sola religión: la religión del amor hacia uno mismo y hacia el prójimo, la religión de aceptar a los demás tal y como son. No puedes renegar de DIOS pues eres una de SUS manifestaciones, al igual que todo cuanto existe en la Tierra.

El nivel de la conciencia humana es tan débil que, la mayoría de las veces, el hombre no sabe realmente lo que dice, lo que hace o lo que piensa. Lo hace todo de forma mecánica. Para llegar a dirigir tu vida, tendrás que volverte más consciente.

Todo cuanto percibes a través de tus sentidos, todo lo que ves a través de tus ojos o escuchas a través de tus oídos no es más que una ilusión. La realidad sucede en el mundo invisible. Antes de hacerse visible, todo debe pasar por el plano invisible. No hay nada en la Tierra que pueda existir antes de haber sido imaginado, pensado o soñado. Este es el gran poder del ser humano.

Las entidades del plano mineral (las rocas), del plano vegetal (las plantas y los árboles) y del plano animal no pueden crear. La única entidad en la Tierra capaz de crear es el ser humano. Es cierto que los animales pueden crear un nido, un lugar en el que ocultarse, por ejemplo, pero lo hacen de manera instintiva, para sobrevivir y perpetuar su especie, y no de forma consciente como el ser humano. Hemos alcanzado un grado de conciencia mucho más elevado que los otros tres reinos, es decir, el ser humano es consciente de Dios, de dónde viene y adonde va. Ahora debe alcanzar el quinto reino, que es el reino divino.

Cuando decimos que el hombre ha sido creado a imagen y semejanza de Dios, eso es precisamente lo que queremos decir. Dios ha creado la Tierra y todo cuanto existe en el cosmos. Eres una manifestación de la divinidad, es decir, la divinidad mora en ti. Para aceptar esta realidad, debes, en primer lugar, cambiar tu definición de la palabra «Dios». En realidad, DIOS no es un personaje, es más bien una energía creadora que se experimenta a través de ti y en todo lo que vive en este planeta. Hasta ahora, la mayor parte de las veces has utilizado esta energía para crear lo contrario de lo que deseabas.

PUEDES CREAR TODO CUANTO QUIERAS EN ESTE MUNDO

¿Por qué no lo has hecho hasta ahora? Porque no te lo creías. No aceptar este poder es el gran error del ser humano.

Conforme vayas llevando a cabo actos de fe y empieces a realizar actos extraordinarios, comprenderás todo lo que esto supone y entenderás el significado de las siguientes palabras: el ser humano se convierte en aquello que piensa.

El pensamiento es una imagen que enviamos al mundo invisible. Al crear esta imagen y alimentarla con tu poder, le das vida. Este pensamiento se nutre de tus sentimientos y de tus emociones y, finalmente, pasa a convertirse en algo visible en el plano físico. El cosmos posee sus propias leyes y si las sigues, podrás conseguir lo que desees. Deberás empezar por el plano mental (imaginándolo), luego por el emocional (sintiéndolo como si ya estuviera ahí) y después por el físico (realizando acciones). Pero antes de comprometerte, habrás de aprender a ser consciente, pues el noventa por ciento de tu tiempo ignoras lo que estás pensando. Tus pensamientos son tan inconscientes que provocan infinidad de situaciones que no deseas o que te resultan desagradables. Además, tampoco resolverás nada culpando a los demás. Ellos no tienen nada que ver. El único responsable de lo que te pueda suceder eres tu mismo. Tú eres quien ha materializado todo lo que ocurre, tanto lo positivo como lo negativo. Acepta que posees ese gran poder, y canalízalo. ¿No sería maravilloso utilizarlo para crear únicamente acontecimientos agradables?

Realmente, es desalentador pensar que todo cuanto te sucede es producto de una influencia externa. Si eres desgraciado y crees que los demás son los culpables de tu desgracia, ¡deberás tener paciencia y esperar a que ellos cambien para que tú puedas ser feliz! Y si estás enfermo y culpas de ello a causas externas (genética, fiebre, etc.), de nuevo habrás de ser paciente y esperar a que se transformen las causas externas para poder restablecerte. Pero ¿vas a seguir mucho tiempo así? ¿No sería mejor que tú mismo creases tu propia vida? Visualízate dichoso. No te costará más de un minuto, y tu cuerpo se beneficiará enseguida. También es muy fácil asumir el papel de víctima y pensar que eres un desgraciado, que tienes mala suerte, que nadie te quiere..., pero lo único que conseguirás con esos pensamientos será que tu felicidad se volatilice. Se emplea el mismo tiempo y la misma energía en amar que en criticar, en agradecer lo que tenemos que en lamentar lo que nos falta. Tú eliges. ¡En un solo instante eres tú mismo quien lo cambia todo! No te dejes engañar por los sentidos y mira el mundo con los ojos del corazón. Busca la belleza detrás de la fealdad, el amor detrás de las críticas y habrás dado el primer paso hacia el aprendizaje. Evolucionar significa convertirse en un ser espiritual.

Escucha a tu cuerpo