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Extracto de "Cómo Limpiar Tu Basura Emocional"

Cómo limpiar tu basura emocionalINTRODUCCIÓN

No poseas tanta basura como para sentir alivio al ver tu casa arder en llamas. Wendell Berry, Farming

A nadie debe sorprender que la basura emocional de nuestro pasado pueda estar pegada a nosotros como con Super Glue hasta tal punto que muchas veces la consideramos parte inseparable de la percepción que tenemos de nosotros mismos y de nuestra identidad personal. Lo que es posible que sí te sorprenda, sin embargo, es la manera en que unos sencillos ejercicios diarios pueden deshacer toda esa basura tóxica, pegajosa y tenaz, ya se trate de una herida emocional sufrida en la infancia o del nuevo desbarajuste emocional acumulado en el día a día.

¿Qué es la basura emocional? La basura emocional puede ser una antigua experiencia de la infancia vivida por el individuo como rechazo de otros y que puede llegar a convencernos de que realmente no somos merecedores del amor de los demás. Otras veces se trata de una vieja herida familiar que todavía duele en lo más hondo. O puede ser un comentario insensible de un profesor del instituto que un día te miró directamente a los ojos y te dijo: «No se puede sacar un estudiante “excepcional” de un estudiante “mediocre”». ¡Este último ejemplo de desagradable basura emocional me ocurrió a mí! Afortunadamente, tuve otros profesores que me brindaron su apoyo de forma admirable y no dejé que esa basura emocional personal se me quedara pegada, aunque en aquel momento ese comentario me dejara atónito y triste.

De hecho, la epigenética —ciencia de vanguardia que abordaremos en la primera parte del libro— muestra que la basura emocional nos afecta en el plano celular, activando y desactivando genes relacionados con nuestro sistema inmunitario y con el envejecimiento. Incluso llega a sugerir que la basura emocional dolorosa puede pasar de unas generaciones a otras. Aunque suene impactante, esto significa que podemos vernos afectados de forma negativa por antiguas injusticias familiares o culturales, como la codependencia, la esclavitud, la guerra o el Holocausto.

Una cosa es cierta: todos arrastramos alguna forma de basura, equipaje emocional, trauma, adversidad o dolor del pasado. Si la adversidad es el resultado de lo que otros nos han hecho o de lo que nosotros hemos hecho a otros —o incluso del daño que nos hacemos a nosotros mismos—, el resultado está claro. Esa vieja basura emocional afecta directamente a nuestra capacidad para regular las emociones, para experimentar alegría y tener una vida plena. Incluso afecta a nuestro bienestar físico, poniendo freno al sistema inmunitario.

La basura emocional del pasado es como el conjunto de viejas cajas de «trastos» emocionales que llenan el desván que es nuestra mente. Si lo que hay en nuestro desván hace que nos sintamos perennemente impotentes, a la defensiva, traicionados, tristes e infelices, es posible que esté impidiéndonos reconocer las cosas buenas y que merecen la pena de la vida. Por el contrario, la capacidad de vivir una vida sana, feliz y equilibrada —una vida plena y cargada de significado— podría definirse en función de nuestra habilidad para despejar ese desván. Para conseguirlo, debemos identificar, adaptar, regular y neutralizar todo ese desorden emocional que amenaza con desbaratar nuestros sueños y metas. Para ilustrar la fuerza de agarre de la vieja basura emocional, contaré aquí el caso de una de mis dientas, Margo (en este libro, se han cambiado todos los nombres y detalles identificativos de clientes).

Margo, una mujer guapa y bien vestida que ya había cumplido los cincuenta, vino a verme por una depresión clínica aguda. El desván de su mente estaba tan atestado de viejas cajas de basura emocional de carácter familiar que su capacidad para experimentar el aquí y ahora se estaba viendo gravemente limitada. Durante la primera sesión de toma de contacto, Margo no dejaba de detenerse una y otra vez en una caja concreta de su desván. Repetía una frase que se había convertido en algo así como una especie de mantra espiritual. «Mi padre me trataba mal», decía, de manera casi robótica. «Me maltrataba. Estuvo diciéndome las cosas más horribles desde los seis años». Era nuestra primera sesión, de modo que quise obtener más información sobre su vida antes de indagar en cualquier cuestión concreta. Tras empatizar con Margo, traté de reconducirla, pero ella estaba tan anclada a esa vieja historia que no podía liberarse de ella, como un coche con las ruedas hundidas en el barro. Finalmente le dije: «Margo, me he dado cuenta de que vuelves una y otra vez a la historia de tu relación con tu padre y deseo que me hables más sobre ello en algún momento. Pero tengo una curiosidad, ¿has contado alguna vez el número de veces que te recuerdas a ti misma esa historia a lo largo del día?». Margó hizo una pausa y se llevó la mano a la barbilla. Me miró fijamente, como si acabara de salir de un profundo trance (de hecho, así fue). «¡Qué gracia que me preguntes eso! He tratado de contar el número de veces», dijo asintiendo con la cabeza, «pero siempre pierdo la cuenta. Lo que sé, en cambio, es que cuando no me recuerdo a mí misma esa historia, soy mucho más feliz».

De alguna manera esa historia emocional sin resolver era como un pesado fardo difícil de manejar y lleno de nudos emocionales con el que Margo llevaba cargando todos los días de su vida. Esta historia enmarañada la arrastraba fuera del momento presente y le impedía vivir una vida dichosa y establecer relaciones sanas. Esta ofensa emocional sería comparable a una ventana sucia a través de la cual Margo percibía los acontecimientos diarios y, dado que se trataba de una ventana mugrienta y empañada, actuaba como un filtro que no dejaba pasar la luz. Por desgracia, así nunca podría ver las cosas como en realidad eran.

Curiosamente, Margo estaba utilizando una suerte de mantra, un poderoso ejercicio de conciencia plena que analizaremos en el libro. Sin embargo, estaba utilizándolo de un modo negativo, que mantenía su bloqueo emocional, en lugar de servirle para despejar la basura. Como descubrirás a lo largo de la presente obra, las afirmaciones positivas y mantras son un método eficaz de utilización de la atención plena o mindfulness para desviar la atención de formas de pensar habituales y muy arraigadas.

Además de eliminar vieja basura emocional, también debemos eliminar toda la basura nueva que amenaza con pegarse a nosotros. Es algo parecido al sarro que se adhiere a los dientes: la acumulación de nuevo lastre emocional es un proceso natural y que nunca cesa. Para muchos de nosotros, sin embargo, el tener que afrontar el nuevo y, en apariencia, interminable desbarajuste de emociones resulta frustrante y exasperante. Si crees que hay personas que consiguen evitar esa carga, párate a pensarlo mejor. Ni siquiera Buda podía evitar la carga emocional y mental. No obstante, siendo un hombre joven, esa carga le motivó a encontrar la manera de liberarse de ella, incluida la carga emocional que se genera por un anhelo intenso e insano.

¿Cuáles son los factores estresantes cotidianos que impulsan tu vida hacia el caos y crean nuevo desorden emocional? Un peligro real o solo percibido en el entorno puede interceptar la parte de tu cerebro que se centra en la supervivencia. ¿El resultado? El procesador de la basura emocional de tu cerebro —la amígdala, que examinaremos en el capítulo 2— se pone en funcionamiento. El ritmo de la vida moderna y la cantidad de cosas que requieren nuestra atención son probablemente hoy mayores que en ningún otro momento de la historia. Nos enfrentamos a una sobrecarga de información que nos llega a través de correos electrónicos, noticias e internet y de la complejidad creciente de la vida, como la necesidad de tomar decisiones sobre seguros, educación de los hijos, transporte, atención sanitaria, dónde vivir y como pagar todo esto.

Además, las preocupaciones acerca de las grandes transiciones de la vida pueden dejar también todo tipo de residuos emocionales. Otro cliente, Richard, sentía constantemente preocupación y ansiedad en relación con su cercana jubilación. «Ahora más que nunca en mi vida tiendo a pensar desde el miedo, y no sé qué hacer al respecto», se lamentaba. No se trata solo de las grandes transiciones de la vida. El mero hecho de tener que tomar una pequeña decisión —como dónde y de qué manera comprar un libro— puede contemplar múltiples opciones: ¿Internet o tienda física? ¿Librería de barrio o cadena comercial? ¿Precio o comodidad? ¿Libro digital o impreso? ¿Envío estándar; envío en dos días o entrega al día siguiente ? Metálico, PayPal, tarjeta de crédito o tarjeta de débito? De hecho, los estudios científicos sobre el cerebro dicen que cuantas más elecciones se ve obligada la persona a realizar durante el día más se debilita y agota la energía cerebral. No es de extrañar que las pequeñas y continuas decisiones de la vida nos dejen exhaustos.

Si tu cerebro se encuentra sometido a una descarga constante de basura emocional procedente de cualquiera de estas fuentes, tómate un descanso y respira profundamente. En este libro tu cerebro va a obtener un tipo totalmente distinto de descarga, que está basada en la ciencia moderna y en prácticas antiguas y que está diseñada para controlar las emociones, ayudarte a sentirte seguro o segura y enriquecer tu vida.

Si quieres gestionar tu desorden emocional, la mejor forma de hacerlo es empezando por tu cerebro. Y eso es lo que vamos a hacer en estas páginas.

LIMPIEZA DE LA BASURA EMOCIONAL POR LA VÍA DEL PENSAMIENTO CONSCIENTE

El objetivo de Cómo limpiar tu basura emocional es ayudarte en el proceso de sanación y superación de dolores, ofensas, traumas, elementos tóxicos estresantes y carga emocional del pasado y del presente, sin culparte, avergonzarte ni castigarte a ti mismo. Me agrada pensar en ello como un reinicio plenamente conciente de tu forma de vivir, una manera de deshacerte de los viejos y habituales métodos de vivir y de pensar que nos mantienen aferrados a nuestra basura emocional hasta el punto de no ser capaces de imaginar cómo salir de ella. Y lo que es más importante, cualquiera puede aprender las habilidades necesarias para llevar a cabo este reinicio plenamente consciente de tu forma de vivir, y además no requiere una gran inversión de tiempo. la neurociencia nos dice que apenas unos minutos al día pueden bastar para reprogramar el cerebro y eliminar de tu vida la carga emocional no deseada. 

Cómo limpiar tu basura emocional