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Antioxidantes naturales

Aliados contra los radicales libres

Escrito por Giuliana Lomazzi 

rooibos

 

Antioxidantes, mágica palabrita que evoca prevención del envejecimiento precoz y de varias enfermedades...

Normalmente el término se asocia a alimentos, pero también las bebidas tienen mucho a ofrecer: in primis el té verde, que todos conocemos.

Aquí os queremos presentar en cambio dos extraordinarias infusiones que vienen de Sudáfrica: el Rooibos y el Honeybush.

Buenos, antioxidantes, sin cafeína ni teína, 100% vegetales, ¿qué más se puede pedir?

Rooibos: las propiedades para la salud

Erróneamente llamado té rojo por el color de las ramitas de la infusión, proviene de una leguminosa (Aspalathus linearis) que crece en Sudáfrica. Desde hace unos diez años se está difundiendo a nivel mundial gracias a sus numerosas propiedades. Pero empecemos por el inicio. El hecho de que hoy podamos saborear esta bebida de gusto intenso y sin cafeína, lo debemos a un ruso que, a inicios del '900, descubrió que los khoi (anteriormente llamados hotentotes, una población de las montañas de Cedarberg) recogían tradicionalmente las hojas y las ramitas de un matorral y las hacían fermentar para realizar una bebida.

La nueva infusión se difundió rápidamente por Sudáfrica, sin que nadie conociera sus propiedades (evidentemente muy conocidas por los nativos). Solo después empezaron a llegar los estudios que las evidenciaban.

Alergias, intolerancias alimenticias y trastornos del aparato digestivo son algunas de las problemáticas combatidas por el Rooibos, gracias a su elevado nivel de flavonoides, capaces de reducir la respuesta inmunitaria inducida por la histamina.

Estos antioxidantes son, como sabemos, una óptima arma contra:

  • el envejecimiento precoz
  • las patologías cardiovasculares
  • las patologías tumorales

A diferencia del té verde, que contiene más o menos los mismos antioxidantes, el Rooibos contiene pocos taninos (solo el 1%), de modo que no reduce la absorción del hierro presente en los alimentos consumidos contemporáneamente. Además de ser una buena fuente de este mineral, contiene flúor, calcio, magnesio y cobre. Otra buena noticia, como se ha demostrado en un estudio del 2013, el “té rojo” interviene sobre el metabolismo de las grasas e inhibe la formación de tejido adiposo, contribuyendo a prevenir la obesidad.

Para uso externo, haciendo una envoltura, resulta un gran aliado para la piel: combate la dermatitis, exantemas, quemaduras solares y urticaria.

El Rooibos se prepara exactamente como el té; una vez filtrado, puede reutilizarse un par de veces. Está bueno al natural, caliente o frío, también aromatizado con esencia natural de vainilla, canela o piel de naranja. Se puede tomar a todas horas, además tiene un efecto calmante en caso de cefaleas por tensión, hambre de origen nerviosa y colitis abdominales.

Honeybush: la infusión del bienestar

Conocido también como “matorral de miel”, el nombre ya nos dice mucho sobre el dulce sabor de esta infusión. De olor a miel son también las flores amarillas de este matorral sudafricano (Cyclopia spp.), procedente de la misma área montañosa del Rooibos y emparentado con nuestras retama y robinia.

Para producir la dulce infusión se usan las ramitas jóvenes y las hojas recogidas en primavera y a finales del verano. Estas se trocean y se ponen bajo fermentación. Los nativos khoi y san utilizan desde hace siglos el Honeybush para calmar el tracto gastrointestinal y combatir el insomnio y nervosismo. Está difundido también su uso como expectorante, contra el catarro crónico y las enfermedades pulmonares.

De hecho el honeybush contiene pinitolo, substancia a la cual se le han reconocido propiedades expectorantes, antivirales e incluso hipoglucémicas. Pero los principales componentes son los antioxidantes:

  • polifenoles
  • luteína
  • xantonas
  • flavonoides
  • isoflavonas.

Todo esto se traduce en una reducción de la respuesta inflamatoria del organismo, en la estimulación del sistema inmunitario, en la limitación de la degeneración celular: a fin de cuentas, en la prevención de tumores, enfermedades cardiovasculares etc. Según algunos estudios, el Honeybush podría también prevenir las patologías gastrointestinales.

Desde hace algún año, varias investigaciones ya le reconocen la capacidad de inhibir el crecimiento tumoral.

La presencia de isoflavonas, que son fitoestrógenos, convierte la infusión en un buen aliado de las mujeres durante la menopausia. Para concluir, recordamos que el Honeybush regala varios minerales: potasio, hierro, calcio, fósforo, magnesio, cobree y calcio. Y, como el rooibos, tiene pocos taninos.

El Honeybush se prepara como el té, con una infusión de 5 minutos; una vez filtrado puede ser reutilizado una segunda vez. Está bueno caliente y frío, solo o mezclado con zumos de fruta. En Sudáfrica se suele combinar con el zumo de Aloe ferox: los dos sabores se compenetran muy bien, y sus diversas propiedades se mezclan felizmente, ¡así que vale la pena imitar a los sudafricanos! 

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