× Utilizamos cookies propias y de terceros, para realizar el análisis de la navegación de los usuarios. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso.
Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Animales y frío: cómo protegerlos

Escrito por: Cinzia Ciarmatori

perro en la nieve

¿Cómo proteger a los animales del frío? Este año el invierno se ha hecho esperar, hemos pasado un otoño realmente suave e incluso diciembre parecía querer pasar sin dejar evidentes bajadas en el termómetro. Para compensar, el inicio del año nuevo ha hecho precipitar a Europa, sobre todo el este y el sur, hacia un imprevisto y gélido invierno, con nieve también a bajas cuotas incluso en regiones en ningún caso acostumbradas a temperaturas tan rígidas. “Claro que hace frío, es invierno”, objetará alguno, y yo estoy de acuerdo, no creo que estemos ante un evento climático excepcional, ¡al menos por ahora!

Pequeñas cosas a tener en cuenta de cara a nuestros animales

Debemos tener en cuenta que el pasaje de temperaturas “primaverales” a aquellas invernales ha sido brusco, y no debemos olvidar poner un poco de atención a los animales que viven con nosotros y entre nosotros, a veces bastarán pequeñas medidas para evitar que tengan problemas relacionados con las bajas temperaturas. Intentemos antes que nada hacer una distinción importante: ¿de qué animales estamos hablando? ¿Queremos saber cómo debemos proteger a perros y gatos? ¿O bien nos estamos preocupando por los pájaros? A partir de aquí, ¿estamos buscando algunos consejos para animales que viven en casa o para aquellos que viven al exterior?

Los mamíferos y los pájaros que se han adaptado a vivir en ambientes con condiciones muy duras como en la Antártida nos demuestran que una gruesa piel y un plumaje adecuado pueden proteger de temperaturas de varios grados bajo cero, así como un adecuado extracto de grasa subcutáneo permite resistir a temperaturas del agua incluso de dos grados bajo cero.

Consejos para aquellos que conviven con un animal

Aunque los mamíferos con los que estamos acostumbrados a vivir no son claramente animales antárticos, podemos considerar de todos modos que existen grandes diferencias entre los perros de talla grande, de pelo tupido y con las reservas adecuadas de lípidos y aquellos de talla pequeña o pequeñísima, con el pelo corto y liso y poquísima grasa.

Los paseos

En líneas generales, es oportuno respetar la necesidad y la costumbre de los perros de transcurrir tiempo fuera de casa, pero intentemos concentrar las salidas durante las horas más cálidas, cubriendo a los perros de pelo corto sobre todo si son de talla pequeña, pero no solo, y protejamos sus almohadillas delanteras y traseras con productos formulados a propósito para este fin, para los cuales podemos pedir consejo a nuestro médico veterinario de confianza.

Sus camas

Si en cambio, por cualquier motivo, los perros y los gatos pasan mucho tiempo al exterior, asegurémonos que estén en camas aisladas, que les permitan moverse en su interior, pero no demasiado grandes ya no que mantendrían bien el calor, con suelos realzados algunos centímetros respecto al suelo y aperturas lo más pequeñas posibles, reparadas por plástico grueso o material impermeable. En el interior sería ideal poner un generoso estrato de paja.

Atención también a proporcionarles suplementos de comida de calidad, porqué mantener la temperatura corpórea comporta un gran dispendio energético.

Los cuencos

No es aconsejable usar cuencos de metal en invierno, ya que si se enfrían excesivamente los animales podrían hacerse daño en la lengua. Y sobre todo controlad también el agua, ¡que debe estar siempre limpia y no congelada en la superficie!

Deshacer el hielo

Si en las zonas en las que los animales caminan se ha utilizado sal u otras sustancias para deshacer el hielo y la nieve, acordémonos de aclarar sus patas una vez hayamos vuelto a casa, para evitar así que lo ingieran lamiéndose.

Cuidado también con dejar el líquido anti hielo para el coche a su alcance, tiene un sabor dulce que invita a los animales a tomarlo, pero el glicoletileno que contiene es altamente tóxico.

¿Y para los gatos que viven en el exterior?

Para los gatos que viven en el exterior, quizás en colonias, debemos intentar que tengan un refugio (incluso tubos de plástico pueden servir para este fin), comida en cantidad y agua que no esté helada puede ser de gran ayuda, así como dar golpecitos en la carrocería de nuestro coche aparcado antes de arrancar, para evitar herir gravemente a los animales, sobre todo a los gatos, que buscan refugiarse del frío cerca del motor.

Conejos, cobayas, chinchillas, hamsters y pequeños mamíferos

Conejos, cobayas, chinchillas, hámsters y pequeños mamíferos en general son capaces de soportar las bajas temperaturas, mucho mejor que aquellas excesivamente altas, pero no olvidemos que en la naturaleza tienen la posibilidad de variar la alimentación con el sucederse de las estaciones, escogiendo alimentos más energéticos, y su piel se vuelve mucho más gruesa si se exponen gradualmente al frío. Además, pueden repararse al interior de madrigueras y galerías subterráneas y pueden moverse y buscar reparo como quieran. En los lugares en que nosotros les tenemos todo esto no es posible, o solo en parte, ¡así que prestémosles atención a ellos también!

¡Pensemos en todos!

En cuanto a los réptiles, los anfibios y los peces que acogemos en el interior de terrarios, acuarios plantados y acuarios en nuestras casas, midamos cuidadosamente la temperatura en el punto más cálido al que pueden llegar los animales y el más frío, y asegurémonos que el intervalo de temperatura óptimo para las especies con las cuales convivimos esté garantizado. Estos animales dependen de una manera directa de las condiciones ambientales y bastan unos pocos grados por debajo para causar problemas de salud incluso muy graves. No olvidemos que provienen de unas zonas del mundo con temperaturas y niveles de humedad extremamente diferentes y no pueden adaptarse a los nuestros.

Para las tortugas de agua dulce, si viven al exterior de lagos artificiales, asegurémonos de que la superficie del agua no sea helada, ¡aunque solo en hibernación necesitan respirar fuera del agua! También los pájaros, sobre todo los loros y en general las especies procedentes de áreas ecuatoriales se deben mantener a temperaturas adecuadas y protegidas del frío si queremos evitar que enfermen gravemente. Y, finalmente, no nos olvidemos de la fauna salvaje, en particular de los paseriformes. Son animales capaces de sobrevivir en libertad, de hecho mejor que nosotros, pero si dejamos a su disposición cuencos con semillas (lejos de gatos, ¡sobre todo!) o colgamos casitas en los árboles con sus comederos especiales, quizás introduciendo también abundante fruta seca, ¡podremos ayudar a muchos de nuestros “vecinos” durante estos gélidos días!

Lee también:

10 consejos para vivir «green» con los animales

Las emociones inciden en la cura de los animales

 

  DESCUBRE NUESTRA SECCIÓN DE LIBROS SOBRE ANIMALES >>