× Utilizamos cookies propias y de terceros, para realizar el análisis de la navegación de los usuarios. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso.
Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Amaranto: propiedades y beneficios

Escrito por Redazione Web Macro

amaranto

Este cereal de color rojo intenso pertenece a la familia de las Amaranthaceae, y ha sido, junto con el maíz, el cereal base de la alimentación de las civilizaciones precolombinas. El nombre de la planta deriva del griego amarantos que significa «que no se desvanece». Por este motivo, los griegos creían que el amaranto era la expresión de los sentimientos que no mutan con el tiempo.

Propiedades principales

El amaranto es rico en proteínas y contiene un alto valor biológico. Contiene elevadas cantidades de calcio, fósforo, magnesio, hierro y lisina, un aminoácido esencial del que carecen prácticamente la mayoría de los cereales.

Su contenido en fibra también es muy elevado, característica que lo hace útil para regular las funciones intestinales.

En cantidades menores encontramos: arginina, serina, ácido glutámico, alanina y ácido aspártico. También están presentes vitaminas del grupo B así como vitamina C.

Los beneficios del amaranto

Una de las características principales del amaranto es que no contiene gluten, por lo que está especialmente indicado en la dieta de las personas que padecen celiaquía. Dada la completa ausencia de gluten y la abundancia de fibra, el amaranto es un alimento altamente digestible. Este es el motivo por el que se incluye en las dietas de personas con problemas intestinales y en proceso de destete. A menudo, el amaranto se utiliza como alimento base en la preparación de papillas tanto para niños como para ancianos.

Por la abundancia de propiedades nutritivas y su gran cantidad de proteínas de alta calidad (aproximadamente el 16%), es un excelente ingrediente en la dieta de todas aquellas personas que decidan no comer carne nunca más.

Gracias a su alta digestibilidad y a sus óptimas propiedades nutritivas, el amaranto también se utiliza en dietas específicas para el «apoyo» de delicados tratamientos para curar diversas patologías graves.

Cómo cocinarlo

El amaranto se cuece tras el lavado. Dos partes de agua con una cucharada de sal marina integral, quizá junto con un pellizco de algas kombu.

El amaranto se hierve durante 30 minutos (20 si es en olla exprés), en proporciones de tres vasos de agua por cada vaso de grano. No lo mezcléis y dejadlo reposar 10 minutos después de la cocción con la tapa puesta para dejar que se hinche el grano. Una vez cocido, el amaranto adopta una consistencia gelatinosa como la de la tapioca. El sabor es ligeramente dulzón y recuerda un poco al de la avellana. Los granos de amaranto, cuando se hierven, tienden a pegarse, cosa que puede resultar desagradable. Para evitarlo, podemos cocer el amaranto junto con otros cereales (por ejemplo, con orzo o con arroz), en una medida del 15-20%, hecho que mejora el sabor y el valor nutritivo.

Otros métodos de uso

Los granos también se pueden tostar con un chorrito de aceite: las semillas de amaranto estallan y se obtienen así una especie de palomitas ideales para el muesli, para garrapiñar o para pasteles. La harina se puede utilizar para la panificación, pero al no fermentar por sí sola debido a la falta de gluten se aconseja mezclarla con harina de farro, de kamut o de trigo semi integral para obtener un buen pan.

-15%
Amaranto

Amaranto

De agricultura biológica

La Finestra Sul Cielo

3,10 € 2,64 €

3,87 $ 3,29 $

Momentáneamente no disponible

¿Quieres saber más?