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Descripción

Muchos pueblos utilizan el sonido para curar el alma y el cuerpo. Pensemos en los mantras indios y tibetanos, en los cantos amerindios, en las salmodias de los chamanes, en los sonidos de los aborígenes, sin mencionar los antiguos pueblos egipcios y celtas, cuyas tradiciones están regresando hoy en día.

Ya sabemos que la emisión de sonidos y palabras armoniosos o disonantes influye en la materia, como ha demostrado el estudio del profesor Masaru Emoto, quien ha fotografiado la diferente cristalización del agua contenida en botellas que tienen etiquetas con palabras armoniosas, como «amor», o disonantes, como «odio».

Este libro no se limita a contarnos el uso terapéutico que los esenios hacían del sonido, sin duda entre las características principales y más fascinantes de este conjunto de tratamientos, sino que nos explica también cómo podemos utilizarlo aunque no seamos terapeutas.

De hecho, el sonido en sí mismo es un medio de curación del alma y del cuerpo, en contacto con entidades luminosas y potentes: el sonido es creación, como nos recuerda la Biblia cuando habla del Verbo, y como sostienen desde siempre las lenguas sagradas, como el sánscrito y el hebreo.

La belleza o la fealdad que producen ahora están en nuestras manos. Los sonidos que se nos invita a escuchar y las prácticas de meditaciones que los acompañan nos ayudarán a liberarnos de las tensiones acumuladas y a devolvernos a la armonía con el lugar donde nos encontramos.