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Descripción

Tal vez el más grande acto de valor del que somos capaces es el de perdonarnos a nosotros mismos. De perdonarnos por todo lo que hicimos y no deberíamos haber hecho; por todo lo que pudimos haber sido y no fuimos; por todo lo que pudimos hacer y no hicimos.

Lo que necesitamos es tener fortaleza para reconocer la verdad, asumir la responsabilidad, ser auténticamente humildes y trabajar por la libertad para seguir adelante.

La persona o el evento que nos ha lastimado debe ser importante solamente por el aprendizaje que nos deja, de ninguna manera debemos quedarnos aferrados a esa experiencia, que lejos de traernos algún tipo de ganancias, hace que el daño que padecimos nos arrebate nuestros objetivos y metas hacia adelante. Si persistimos en alcanzar esas metas, dejando el pasado atrás, superaremos cualquier daño que se nos haya podido causar.

La vida siempre continúa. Imagínate a ti mismo conectado con esa intención positiva, decide perdonar y saldrás adelante.

«Perdonar no es olvidar, es poder recordar sin amargura, sin sufrir el dolor de una herida abierta; no es poner un vendaje sobre una llaga infectada, es sanar la llaga, a veces con un corte quirúrgico, lo que supone desarrollar valor para enfrentar nues¬tros miedos y nuestras emociones más revueltas.» Gérard Cuasch, Médico Psiquiatra. Universidad de París

«Sólo el que ama es capaz de perdonar. Sólo el que se ama a sí mismo con autenticidad es capaz de alcanzar la liberación. Y sólo el que ha alcanzado la propia liberación interior es capaz de construir vida desde la muerte.» Juan Lafarga, S.j., Dr. en Psicología. Presidente Fundador del Instituto Nacional de Investigación de Desarrollo Humano de México