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Descripción

Una ágil y entretenida historia basada en casos reales que han aprovechado la regla de que está "prohibido quejarse". Para todo aquel interesado en cambiar el mal humor que reina en la oficina.

¿Está cansado de la negatividad y de las quejas continuas que se expresan en su ambiente laboral? Esta es la historia de una Directora de Recursos humanos que debe hacer frente no sólo a una crisis personal, sino a la crisis de su empresa que tiene problemas con un producto defectuoso y con empleados que esparcen su negatividad por todo el mundo a través de la web. En búsqueda de una solución, se entera que existe un método en apariencia muy simple pero muy efectivo, utilizar la regla de que está "prohibido quejarse". Esta y otras reglas destinadas a cambiar la negatividad del entorno de trabajo y cambiarlo por otro más positivo tendrán un sorprendente efecto en la vida personal de la protagonista y en el bienestar de la empresa.

Una ágil y entretenida historia basada en casos reales que han aprovechado la regla de que está "prohibido quejarse". Para todo aquel interesado en cambiar el mal humor que reina en la oficina.

¿Por qué nos quejamos? el autor nos explica que la queja es buena porque tiene un efecto social importante: “Buscamos una solución externa. El problema es la cantidad y la intensidad de nuestras quejas: cuando son muy excesivas pierden su función social y terminamos siendo unos pesados”.

“Los quejicas se centran en las quejas y en los problemas, no en las soluciones. Y de esta manera ven sólo lo negativo, no lo positivo”. Quejarse es normal, pero el problema surge cuando la queja se convierte en una actitud constante, “porque se dejan de percibir otros aspectos amables de la vida”. Si consigues estar 21 días sin quejarte notarás estos asombrosos beneficios: mejor ánimo, menos dolores, más autoestima y relaciones más satisfactorias con los demás”.