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Descripción

En esta obra, Gregg Braden recurre al Libro de Isaías, quizá el más conocido de entre todos los manuscritos hallados en el mar Muerto en 1946, para ofrecer una visión reveladora del antiguo poder de la oración y la profecía.

¿Podría existir una ciencia perdida que nos ayudara a trascender las proféticas visiones de guerra, enfermedad y de las mayores tragedias a las que jamás haya hecho frente la humanidad? ¿Es posible que en algún lugar remoto de nuestra memoria sucediera algo que hubiera producido un vacío en nuestro conocimiento sobre la manera de relacionarnos con el mundo y entre nosotros? Textos con dos mil quinientos años de antigüedad, así como la ciencia moderna, sugieren que la respuesta a estas preguntas es afirmativa.

Además, a través de un lenguaje que sólo estamos empezando a comprender, se nos recuerdan dos potentes tecnologías que nos permiten determinar la condición de nuestros cuerpos y el futuro de nuestro mundo. La primera es la ciencia de la profecía, que ofrece una breve visión de las consecuencias futuras de las elecciones personales y globales que realicemos en el presente. La segunda es la tecnología de una forma perdida de oración, que nos permitirá elegir en qué futura profecía queremos vivir.

Hace unos mil setecientos años, Occidente vivió la pérdida de algunos aspectos fundamentales de su antigua herencia espiritual, que quedaron relegados a escuelas de misterios y órdenes sagradas esotéricas. Entre los elementos olvidados más poderosos se encuentran referencias a una ciencia que tiene el poder de conceder la salud permanente a nuestros cuerpos e iniciar una era de paz y cooperación sin precedentes entre los gobiernos y las naciones.