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Descripción

Ante la abrumadora exigencia ética que nos insta a perdonar todo, muchos de nosotros nos hemos preguntado en ocasiones sobre la conveniencia de hacerlo. ¿Se puede perdonar todo? ¿Se debe perdonar todo? ¿Acaso no será únicamente necesario el perdón a uno mismo, lo que es una buena rehabilitación?

La autora una experimentada psicoterapeuta, nos invita a seguirla en una reflexión muy saludable sobre una elección que es eminentemente íntima y personal.

Una reflexión sobre el comportamiento de los terapeutas cuando un paciente acude en su ayuda. Una alternativa a la frecuente práctica de perdonar el pasado doloroso que nos ha llevado a situaciones depresivas o sentimientos desdichados.

Como ella misma define esta situación: “Todos conocemos a personas que han sufrido grandes tormentos en su infancia. Están en nuestro entorno personal o profesional. Son personas que toman antidepresivos, ansiolíticos, calmantes… personas que son desdichadas… que parecen ir de fracaso en fracaso en sus vidas amorosas o profesionales.”

A través de etas páginas y de los testimonios reales que nos presenta, descubriremos en que forma el pasado puede convertir en infeliz o desdichada a cualquier persona, y sabremos que “considerar el perdón como el único camino para superar el sufrimiento y liberarse del pasado es dañino, manipulador e ineficaz.”