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Descripción

Se puede definir el silencio, el verdadero silencio, como la región más elevada de nuestra alma. En el momento en que alcanzamos esta región, entramos en la luz cósmica. La luz es la quintaesencia del universo.

Todo lo que vemos a nuestro alrededor, los seres, la naturaleza, los objetos, e incluso lo que no vemos, está atravesado e impregnado de luz. Y el silencio que nos esforzamos en introducir en nosotros durante los momentos de concentración, de meditación y de oración, sólo tiene un objetivo : la fusión con esta luz que está viva, que es poderosa... la luz original que penetra toda la creación.

“Cuando entráis en un bosque, pensad en todos los espíritus que lo habitan, habladles, maravillaros ante la belleza del trabajo que realizan. Se sentirán entonces felices y se harán amigos vuestros, os sonreirán, os harán regalos: la vitalidad, la alegría, la inspiración poética e incluso la clarividencia.” Omraam Mikhaël Aïvanhov

"Cada mañana, antes de emprender algo, recogeos un instante para introducir la paz y la armonía en vosotros y uníos al Creador, consagrándole la jornada que comienza por medio de la oración y de la meditación. El comienzo es lo esencial; es entonces cuando las nuevas fuerzas se desencadenan y se orientan.