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Descripción

Inmersos en las redes sociales, estamos más conectados que nunca a muchas personas y más desconectados que nunca de todas.

Es hora de recuperar el control sobre nuestras relaciones y de ordenarlas para cuidar las que de verdad nos importan y deshacernos de las que nos sobran.

Está en juego nuestra felicidad porque las relaciones personales hacen que seamos más o menos felices.

Somos la generación de las redes sociales y nos relacionamos con más personas que nunca, aunque pagamos un precio muy alto por ello.

Comenzamos respondiendo wasaps mientras cenamos con los amigos o aplazando indefinidamente encuentros y salidas con personas a las que queremos, y acabamos secuestrados por contactos inútiles, e-mails y mensajes de todo tipo y estilo.

En el mejor de los casos, nos sentimos desbordados. En el peor, no tenemos tiempo para cuidar aquellas relaciones que más nos importan.

Por eso ha llegado el momento de recuperar el control sobre nuestras relaciones y de ordenarlas para preservar y cuidar las más valiosas. Y para ello tendremos que asumir que no podemos llevarnos bien con todo el mundo ni mantener una relación intensa con muchas personas a la vez, y aceptar que las relaciones a veces se desgastan, mueren o, en ocasiones, renacen.

Y debemos ponernos manos a la obra de inmediato porque, aunque ya sabemos que ni el éxito ni el dinero garantizan la felicidad, sí se ha demostrado que las relaciones personales hacen que unas personas sean más felices que otras.

"Nuestras relaciones son nuestra vida. De nuestras relaciones depende nuestra felicidad. Y hasta nuestra longevidad. Nos va la vida en nuestras relaciones.

Y ¿qué estamos haciendo con ellas? Con las que no nos interesan: perder un tiempo precioso. Con las que nos destruyen: dejarnos la piel. Con las que de verdad nos importan: no disfrutarlas (y me temo que tampoco cuidarlas).

Cruzo las calles contestando wasaps (en algunas ciudades han puesto semáforos en el suelo para que los veamos). Me escribo por e-mail con personas por puro compromiso (sin tener ni idea de por qué lo hago). Acepto citas con supuestos amigos que no conozco. Aguanto a contactos que no me interesan. Ceno con amigos que hace mucho que, por desgracia, dejaron de serlo… … y me pierdo a mis verdaderos amigos. Y no soy el único.

A mi alrededor veo que pasa lo mismo. Veo a la gente cruzar la calle contestando wasaps y correos las veinticuatro horas del día. Y me cuentan que aceptan citas con «amigos» que no conocen, que aguantan a contactos que no les interesan y que cenan con amigos que ya no lo son. Como yo..."

Autor

Ferran Ramon-Cortés

Ferran Ramon-Cortés

Ferran Ramon-Cortés es licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales en ESADE. Después de una experiencia en el campo del marketing, eligió la publicidad como profesión. Es Director General de Tiempo / BBDO, profesor de la BBDO University, e imparte seminarios de comunicación personal en distintas universidades e instituciones.