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Descripción

Antes que los ojos puedan ver, deben ser incapaces de llorar.

Antes que el oído pueda oír, tiene que haber perdido la sensibilidad.

Antes que la voz pueda hablar en presencia de los Maestros, debe haber perdido la posibilidad de herir.

Antes que el alma pueda erguirse en presencia de los Maestros es necesario que los pies se hayan lavado en sangre del corazón.

Busca el camino sumergiéndote en las misteriosas y gloriosas profundidades de tu propio ser. Búscalo probando toda experiencia, utilizando los sentidos a fin de comprender el crecimiento y el significado de la individualidad y la belleza y obscuridad de aquellos otros fragmentos divinos que luchan a tu lado y forman la raza a la que perteneces.