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Descripción

A menudo los progenitores experimentan dificultades para conseguir que su bebé duerma, se sienten frustrados ante la constante avalancha de demandas infantiles, no consiguen que los más pequeños les obedezcan... El origen de tales problemas, afirma Priscilla J. Dunstan se debe, por lo general, a que no hemos encontrado el lenguaje más apropiado para comunicarnos con nuestros hijos. La autora propone un método revolucionario pero accesible que basa el ejercicio de la parentalidad en la forma que cada niño o niña en particular tiene de relacionarse con el mundo. Fruto de ocho años de investigación, Dunstan ha descubierto que todos poseemos un sentido predominante: vista, oído, tacto o gusto y olfato. Averiguar a qué grupo pertenecen nuestros hijos, saber qué sentido predomina en nosotros y cómo tendemos a dirigirnos a ellos nos ayudará a encontrar el lenguaje más adecuado para satisfacer sus necesidades específicas creando un vínculo de confianza e intimidad desde su más tierna infancia.