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Descripción

Un libro imprescindible para todo aquel que se enfrente al reto de desarrollar estrategias y liderar el cambio.

¿Recuerda la última gran iniciativa que fracasó en su empresa? ¿Quedó enterrada bajo la asfixiante presión de otras prioridades?

A menudo, las urgencias cotidianas consumen el tiempo y la energía que es necesario invertir en la ejecución de una estrategia de futuro. Sin embargo, y gracias a Las 4 Disciplinas de la Ejecución, es posible cambiar esa realidad para siempre.

Las 4 Disciplinas de la Ejecución (4DX) es una fórmula simple, repetible y probada por cientos de organizaciones y miles de equipos de trabajo para llevar a cabo las prioridades estratégicas más importantes en medio del torbellino de la actividad cotidiana. ¿Cómo? Siguiendo al pie de la letra esas 4 disciplinas:

  1. Centrarse en lo Estratégicamente Importante.
  2. Actuar sobre Indicadores Predictivos.
  3. Mantener un Cuadro de Mando Convincente.
  4. Crear una Cadencia de Rendición de Cuentas.

4DX no es una teoría y, gracias a la puesta en práctica de estas disciplinas, se generan resultados decisivos incluso cuando la estrategia requiere un cambio de actitud significativo por parte de los miembros del equipo.

Las 4 Disciplinas de la Ejecución ofrece una nueva forma de pensar indispensable para despuntar en un mundo tan competitivo como el actual. 

«En lugar de las técnicas de gestión jerárquicas y basadas en el control propias de la era industrial, Las 4 Disciplinas de la Ejecución ofrece una visión liberadora y adaptada a la era de la economía del conocimiento para desarrollar estrategias y alcanzar metas. Con un enfoque que impulsa a comprometerse en cuerpo y alma con un objetivo común. ¡Un libro realmente profundo!» Stephen R. Covey, autor de Los siete hábitos de la gente altamente efectiva

«Todas las personas vienen al mundo con una capacidad ilimitada y pueden llevar a cabo maravillas. En la vida no hay nada más estimulante que lograr algo importante y hacerlo con excelencia. Y los autores de Las 4 Disciplinas de la Ejecución han sabido capturar los principios y procedimientos claves para alcanzar los logros humanos.» Mohammed Yunus, Premio Nobel de la Paz

«Pocas cosas hay más difíciles en los negocios que definir las acciones que cada empleado debe llevar a cabo para lograr que la compañía alcance sus principales objetivos. Las 4 Disciplinas de la Ejecución proporciona un método sencillo y cabal para obtener resultados.» Rob Markey, socio de Bain & Company

«En nuestra organización aplicamos los criterios prácticos de Las 4 Disciplinas de la Ejecución a todos los niveles para fijar objetivos y medirlos y muchos equipos han empleado ya esta intuitiva metodología para incrementar el compromiso y mejorar la ejecución y la rendición de cuentas.» Dave Dillon, presidente y director general de The Kroger Co.

Prólogo a la edición española

"El 70 % de los fracasos estratégicos se deben a una mala ejecución... Raramente se producen por falta de inteligencia o visión." RAM CHARAN

¿Cuántos directivos diría usted que realmente saben institucionalizar con éxito la claridad de sus objetivos y desplegar un proceso de ejecución que garantice la consecución de los resultados estratégicos? Ejecutar los objetivos estratégicos, aquellos de cuya consecución depende la sostenibilidad del negocio, el liderazgo en el mercado o la ventaja competitiva es el mayor desafío al que se enfrentan hoy en día organizaciones y directivos tanto en España como en Europa.

Franklin Covey ha estudiado el proceso de la ejecución durante los últimos quince años analizando miles de equipos y cientos de organizaciones. ¿Se han preguntado alguna vez por qué resulta tan difícil poner en práctica estrategias cuidadosamente diseñadas que, al menos sobre el papel, parecen efectivas e innovadoras?

La ejecución se desmorona a causa del conflicto entre el enorme esfuerzo requerido para mantener la organización en funcionamiento (el «trabajo diario», o lo que en FranklinCovey llamamos el «torbellino») y el que se requiere para alcanzar los objetivos que la proyectan hacia nuevos escenarios estratégicos. Si bien ambas fuerzas son necesarias, no funcionan de la misma manera, y además no se llevan bien. La primera tiene que ver con lo rutinario, con nuestra «zona de confort». La segunda está relacionada con la incertidumbre y el cambio. Torbellino y estrategia compiten por el tiempo, la energía y la atención de las personas. Piense en los objetivos o estrategias que ha visto morir. ¿Cómo lo hicieron? ¿Se estrellaron con un gran estruendo o murieron en silencio, sofocadas por el «torbellino»?

El desafío de la ejecución real no reside en ejecutar un objetivo o determinado KPI (Key Performance Indicator, indicador clave), sino en la puesta en marcha de una meta estratégica ¡en medio del torbellino! Lo que hace que este desafío de la ejecución sea aún más difícil está asociado a cuatro hechos clave que la mayoría de las empresas comparten: 1) no conocen las prioridades organizativas; 2) no están motivadas o comprometidas con su consecución; 3) no dedican tiempo a dichas prioridades, y 4) no saben qué hacer para alcanzarlas.

Superar estas barreras no es fácil. Al contrario. Si bien hoy en día la mayoría de los empleados tienen a su disposición niveles suficientes de autonomía, talento y tecnología, muy pocos saben cómo navegar a través de todas las prioridades que se les asignan, para ejecutar con éxito sus objetivos estratégicos clave. Así pues, alinear a directivos y mandos de una organización, así como a sus equipos de trabajo, con los Principales Objetivos Estratégicos (POEs), es el reto más importante de cualquier organización.

Recuerdo una reunión con el Comité Ejecutivo de una filial de un importante grupo asegurador español donde presenté el modelo de Las 4 Disciplinas de la Ejecución. Les pareció que este era fruto del sentido común e intentaron implantarlo a su manera sin el rigor que se requiere o la suficiente convicción del equipo directivo. Como lo trataron como «otra iniciativa más», me consta que siguen luchando en el torbellino intentando mejorar sus indicadores históricos mientras consumen una cantidad ingente de energía y sin conseguir realmente sostenibilidad en sus resultados.

En otra ocasión tuve una conversación con el director general de una multinacional europea que había invertido mucho tiempo y una importante suma de dinero en el desarrollo de las habilidades de sus directivos pero que, a pesar de todo, aún no conseguía que remaran en la misma dirección. Le expliqué el modelo de Las 4 Disciplinas de la Ejecución y me respondió: «¡Es que todo eso ya lo hacemos!». Sin embargo, cuando empezamos a profundizar, acabó descubriendo que realmente no compartían un objetivo común y que la rendición de cuentas se basaba más en la resolución de problemas del día a día que en centrarse en lo que realmente era estratégico. A diferencia de lo que él pensaba, no había conseguido crear una cultura orientada a la ejecución de lo que es estratégicamente importante.

Entonces la cuestión clave es: ¿Se puede crear una cultura de ejecución? Peter Drucker decía que «la cultura se come a la estrategia para desayunar». Con esto se refería a la resistencia que oponen nuestros hábitos diarios a los cambios estratégicos, es decir, la distancia que existe entre una gran idea y su puesta en práctica, algo que todo directivo con experiencia ha aprendido a la fuerza. Una de las barreras más importantes para obtener mejores resultados en cualquier organización es la denominada «inconsistencia crónica», la variación en el desempeño entre divisiones, departamentos y personas de un mismo turno. Peter Drucker sabía que la implantación de la estrategia, en particular de las que requieren un cambio de comportamiento en las personas, representa uno de los mayores desafíos de cualquier directivo. Sin embargo, son precisamente dichas estrategias las que pueden desarrollar ventajas competitivas realmente útiles para una organización. La competencia puede copiar productos, servicios, procesos, sistemas de información o estructuras. Pero no puede copiar lo más importante: la cultura. Esta es, sin duda, el alma de toda organización, y en ella se consolidan voluntades y se define el éxito de cualquier visión y propósito.

En toda gran organización existen medias de desempeño generadas por colectivos con ratios de producción muy dispares entre los que encontramos a la vez ejemplos de alto, medio y bajo rendimiento, de acuerdo con una distribución tipo campana de Gauss. Está comprobado que existe una relación entre el nivel de rendimiento operativo y el nivel de implicación y compromiso de las personas. Por ello el desafío consiste en mover la media de desempeño hacia la zona de alto rendimiento, pues una mejora en esta magnitud no produce resultados incrementales, sino más bien significativos y sostenibles. Y para ello es clave mantener a los empleados, a todos los niveles, comprometidos y centrados en los objetivos de máxima prioridad.

Así, las 4 Disciplinas de la Ejecución articulan un proceso por el que los directivos de cualquier organización (empresas privadas, públicas, ONG, etc.) facultan al personal de la línea operativa, para que ejecute de forma sostenida, las acciones que conducen al logro de los resultados clave. Están basadas en principios de actuación universales y, una vez entendidas y aprendidas, su puesta en práctica genera en las personas una competencia sólida de ejecución, lo que sienta las bases de una cultura basada en esta última.

La metodología de Las 4 Disciplinas de la Ejecución permite además que la alta dirección pueda desplegar las máximas prioridades organizativas hasta los niveles más operativos para que, a su nivel, cada empleado y equipo construya compromisos semanales de ejecución de abajo arriba. Ahora bien, todos y cada uno de nosotros nos movemos en nuestro torbellino particular, con lo que esto conlleva: el gran dilema entre dedicar tiempo a lo urgente o a lo importante. Sin embargo, las 4 Disciplinas de la Ejecución nos enseñan que existen reglas para ejecutar en el medio del torbellino. Jim Rohn, un gran experto en liderazgo, decía: «Hay dos precios a pagar en esta vida: el de la disciplina o el del arrepentimiento». Por ello aplicar las 4 Disciplinas de la Ejecución requiere de método y constancia. Para conseguir los resultados esperados, necesitamos un liderazgo claro y coherente que faculte a las personas, para que estas dispongan de una línea de visión clara que conecte su contribución personal con las prioridades a alcanzar.

Las 4 Disciplinas de la Ejecución se basan en la aplicación de un conjunto de principios fundamentales: claridad, enfoque, compromiso, traducción en acción, seguimiento de aquello sobre lo que podemos influir y predice el logro del objetivo, la sinergia y la rendición de cuentas. Al aplicarlos de manera integral y con la participación activa de todos los empleados, se capitaliza la fuerza de dichos principios. Este libro proporciona un proceso muy específico y herramientas muy concretas que funcionan de manera consistente. Aplicando las 4 Disciplinas de la Ejecución con efectividad y decisión, las organizaciones consiguen enfocar toda la energía y el compromiso de sus empleados en una única dirección, aquella que marcará la diferencia. Las personas, los equipos y la organización en su conjunto conseguirán resultados extraordinarios, pero lo más importante es que crearán una cultura que puede convertir intangibles como la estrategia, el potencial y la visión en una realidad concreta… y eso no tiene precio."

CHRISTIAN H. TYDÉN, Director General FranklinCovey España