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Descripción

Estoy seguro de que cualquiera que, callejeando, encontrase una joya a sus pies, la tomaría y, sin más, seguiría adelante. Pero si en lugar de una joya fuese un joyero, pues tanto mejor para los dos. Me refiero a este libro y a su posible lector.

A Dios gracias éstas no son joyas para las narices, las orejas, las manos, el ombligo o cualquier otra parte del cuerpo, cosa hoy tan de moda, sino para embellecer y alumbrar los oscuros rincones del alma, esa doncella que en los viejos cantares de gesta, cuentos y leyendas, espera al Caballero que la despertará o liberará y salvará…

“¿Pero qué son dos miradas que a la par se cruzan sino el encuentro a mitad camino de dos almas que se necesitan? ¿Qué es un beso sino el intento de fusión de un alma con otra? ¿Qué es el abrazo sino la lucha cuerpo a cuerpo contra el muro carnal que las separa?

“Todos vamos y venimos, la mayoría durmiendo, soñando, pero sin saberlo. Lo descubrimos al DESPERTAR”