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Descripción

BEST SELLER EN THE NEW YORK TIMES

La mayoría de nosotros ha oído hablar del gluten, una proteína presente en el trigo que puede originar una inflamación generalizada del organismo. En Estados Unidos son legión las personas que gastan miles de millones de dólares en adquirir productos sin gluten, intentando así proteger su salud. ¿Pero no será que estamos desatendiendo lo que constituye la verdadera raíz del problema?

En La paradoja vegetal, el prestigioso cardiólogo y cirujano cardiovascular Steven Gundry explica que el gluten no es más que una de las variedades de un grupo de proteínas contenidas en las plantas, tan frecuentes como potencialmente tóxicas, las lectinas. Las lectinas no se encuentran únicamente en cereales como el trigo, sino también en los alimentos «sin gluten» que la mayor parte de las personas consideran saludables, entre ellos múltiples frutas, verduras, frutos secos, legumbres y productos lácteos de uso convencional.

Estas proteínas, presentes en las semillas, las pieles, las cortezas y las hojas de las plantas, han sido diseñadas por la naturaleza para proteger a las especies vegetales de sus predadores (incluidos los seres humanos). Una vez que se ingieren, las lectinas desencadenan una especie de guerra química en el interior de nuestros cuerpos, provocando reacciones inflamatorias que pueden causar ganancia de peso y graves trastornos de salud.

El hecho, simple e intimidante al mismo tiempo, es que las léctinas están en todas partes. Por fortuna, el doctor Gundry nos ofrece una serie de sencillas pautas para evitar sus efectos; cabe mencionar entre ellas las siguientes: 

  • Las frutas y verduras se deben pelar siempre que sea posible. Las lectinas se concentran en las hojas, las pieles y las semillas de las plantas; solo pelando y quitando las semillas a los vegetales (por ejemplo: a los tomates o a los pimientos) podemos reducir su contenido de lectinas. 
  • Es importante tomar fruta que esté en su punto. La fruta contiene menos lectinas cuando está madura; así pues, tomar manzanas, fresas o frutos del bosque y otras frutas que estén en su justo punto de madurez ayuda a reducir al mínimo el consumo de lectinas.
  • Conviene cambiar el consumo de arroz integral por el de arroz blanco. Los cereales y semillas integrales cuentan con cubiertas externas duras y resistentes, con alto contenido en lectinas y diseñadas por la naturaleza con una estructura que genera tensiones y alteraciones en el aparato digestivo.

En su consulta de California, que cuenta con una larga lista de espera, el doctor Gundry ha tratado con éxito a decenas de miles de pacientes afectados por alteraciones autoinmunes, diabetes, síndrome del intestino permeable, cardiopatías y enfermedades neurodegenerativas, por medio de un protocolo terapéutico que desintoxica las células, regenera el tubo digestivo y nutre el cuerpo.

Ahora, en La paradoja vegetal, el doctor Gundry comparte su programa terapéutico, clínicamente contrastado, con lectores de todo el mundo.

«No es muy común que un libro sobre salud y nutrición introduzca conceptos realmente novedosos, y es aún más raro que los respalde con sólidos datos científicos y pruebas clínicas, pero este hace precisamente eso».

Esta es sólo una de las críticas venidas de la mano de expertos nutricionistas que ha suscitado La paradoja vegetal, best seller en Estados Unidos.

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