× Utilizamos cookies propias y de terceros, para realizar el análisis de la navegación de los usuarios. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso.
Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Descripción

Ya no hay excusas. La ciencia está demostrando con una evidencia abrumadora que favorecer el proceso espontáneo del parto y el posparto supone una inversión a largo plazo en salud física, emocional, mental y social de las madres y sus criaturas. Los estudios demuestran que cada intervención no necesaria conduce a nuevas intervenciones, que estas incrementan el riesgo para la salud de madre y bebé y que pueden generar secuelas físicas y emocionales a largo plazo, condicionar el éxito de la lactancia materna y debilitar el vínculo afectivo entre ellos.

La crudeza de las rutinas hospitalarias, su innecesariedad en la mayoría de los casos, la arbitrariedad con la que se decide aplicarlas y el hecho de que a menudo se imponen de forma expeditiva hacen de la atención medicalizada al parto un ámbito de represión y violencia contra la mujer y el bebé normalizada y asumida.

El pretexto, siempre, ha sido la seguridad. Sin embargo, la ciencia ha demostrado que la seguridad del parto normal no depende del uso de tecnologías sofisticadas que someten a la mujer, inhiben el parto y sustituyen su fisiología, sino del respeto a las condiciones que favorecen su progreso espontáneo: intimidad, entorno adecuado, libertad de movimientos y de expresión, sentirse segura y, sobre todo, una tecnología punta llamada respeto.

No en todos los países se medicaliza la asistencia: no por casualidad los sistemas de atención al parto más modernos y respetuosos corresponden a los países más avanzados en materia de derechos de la mujer y de los ciudadanos. Y los países con tasas más bajas de intervenciones son también aquellos que presentan los mejores resultados perinatales del mundo, en todos los aspectos. Pero no nos engañemos: la evidencia científica produce pocos cambios allí donde la mentalidad no cambia. Por ello, el primer paso es la toma de conciencia de todas las partes implicadas sobre la importancia y la trascendencia de lo que sucede en esa etapa crucial de la vida.

Índice:

  • Prólogo, por Blanca Herrera Cabrerizo
  • Prefacio, por Ascensión Gómez
  • Introducción
  • Prólogo a la edición de 2006, por Michel Odent
  • Introducción a la edición de 2006
  • Parte I. El nacimiento de los mamíferos
    Tres cerebros en uno
    El parto de la especie más inteligente
    La cruda realidad
    El recién nacido también es un mamífero
  • Parte II. Acerca del parto medicalizado
    La intimidad
    La postura
    Rotura de membranas
    Oxitocina
    La química y la bioquímica
    Episiotomía
    Partos instrumentales y Kristeller
    Cesáreas
    El corte del cordón umbilical
    Médicos y comadronas
    Parto hospitalario, parto en casa
    Lactancia materna: la clave está en el parto
    Cuidados Madre Canguro
  • Parte III. Aspectos históricos y psicosociales del parto y nacimiento
    Unas palabras acerca de la mortalidad perinatal
    Buen trato, mal trato
    A propósito del vínculo
    Una nueva visión del viejo acontecimiento de nacer
    Obstetricia y sociedad
    La transición
  • Epílogo: El norte de Europa, un norte hacia el que navegar, por Adela Recio