× Utilizamos cookies propias y de terceros, para realizar el análisis de la navegación de los usuarios. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso.
Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Libro

-5%
La Increíble Conexión Intestino Cerebro Camila Rowlands

La Increíble Conexión Intestino Cerebro

Descubre la relación entre las emociones y el equilibrio intestinal

9,45 € 9,95 €

11,10 $ 11,69 $

Disponibilidad: inmediata

Autor: Camila Rowlands

Editor: Sirio Editorial

Libro

Págs: 116

Formato: 13,5x21

Año de edición: 2017

Descuento

¿Te gustó este libro? Escribe tu comentario

DESCRIPCIÓN

Vistas a través del miscroscopio, nuestras entrañas son un auténtico microplaneta con diversas zonas climáticas y múltiples hábitats. Hay especies que son vegetación, otras que se alimentan de esa vegetación y otras que a su vez se alimentan de ellas, y todas ellas componen lo que llamamos flora intestinal o microbiota.

Estas criaturas que pueblan nuestro ecosistema interno desempeñan un importante papel no solo en las funciones digestiva e inmunitaria sino también en la salud en general, incluida la salud mental.

Nuevos estudios están demonstrando que las bacterias que habitan nuestro organismo influyen en la manera en que la mente trabaja, y que malestares psicológicos cada vez más extendidos, como la ansiedad y la depresión, pueden estar en gran parte relacionados con el estado en que mantengamos el hábitat de nuestros minúsculos habitantes.

La alteración de la microbiota intestinal producida por el desequilibrio entre bacterias beneficiosas y bacterias dañinas provoca una acceleración en el envejecimiento y debilita todo nuestro organismo.

La Increíbre Conexión Intestino Cerebro nos invita a descubrir la evidente relación entre el desequilibrio intestinal y los estados emocionales alterados y a cuidar de la colonia de microorganismos que albergamos para disfrutar de la salud emocional.

Todos asumimos como evidente la relación entre estados emocionales alterados y el malestar intestinal -mariposas en la tripa, nudo en el estómago...-, lo que no es tan evidente es la misma relación pero en sentido opuesto.

Hoy diversos estudios científicos documentan cómo el equilibrio bacteriano de nuestras entrañas modula en gran parte el comportamiento, los estados de ánimo y las capacidades cognitivas.

Nunca antes se había visto con tanta claridad la enorme verdad que encierra el aforismo "somos lo que comemos". Porque nunca antes se había visto tan meridianamente que el miedo, la ira, el amor, la felicidad, la serenidad (en definitiva, lo que somos, lo que vivimos) son asunto de las vísceras, y que, quizás, en ellas habite y se exprese el esquivo subconsciente.

Lo que se expone en este libro es una mera introducción. Una invitación, más bien. Mucho de lo que se cuenta parece ciencia-ficción, pero no lo es en absoluto.

Camila Rowlands nos ofrece, con su habitual estilo ameno y accesible, unas cuantas evidencias sorprendentes y nos invita a cruzar el umbral de la fascinante puerta que algunos visionarios han entreabierto: la increíble conexión intestino-cerebro y el alentador avance que el descubrimiento de dicha conexión puede suponer en la batalla contra las enfermedades psiquiátricas y neurológicas más complejas. Prepárate para el asombro.

"Lo que conocemos vulgarmente como "tripas" es en realidad un cerebro y su función neuronal es extraordinariamente semejante a la de ese otro cerebro de sobra conocido y con el que guarda numerosas similitudes a nivel bioquímico y celular."

"Hasta hace bien poco, se creía que el mando absoluto sobre el resto de los órganos lo ejercía el cerebro, que desde lo alto dirigía, por ejemplo, la actividad intestinal. De manera que el intestino era considerado por la ciencia como un mero subordinado que acata las órdenes de ese jefe todopoderoso que habita en la zona noble de la torre. Sin embargo, hoy se sabe que el intestino ostenta el mismo rango —como mínimo— que el cerebro craneal. Hasta tal punto que ya se habla de un segundo cerebro (y no en sentido metafórico: el intestino es, literalmente, nuestro segundo cerebro). Sí, has leído bien: lo que conocemos vulgarmente como «tripas» es en realidad un cerebro y su función neuronal es extraordinariamente semejante a la de ese otro cerebro de sobra conocido y con el que guarda numerosas similitudes a nivel bioquímico y celular. Y no solo eso, nuestro cerebro craneal no podría subsistir sin nuestro cerebro intestinal, mientras que este sobreviviría sin problema sin necesidad de aquel.

Ambos están en constante comunicación, pero contrariamente a lo que cabría suponer, es el segundo cerebro el que envía más mensajes al llamado primer cerebro. Los últimos estudios indican que el noventa por ciento de las fibras del nervio vago —el nervio que se extiende desde el bulbo raquídeo hasta las cavidades del tórax y el abdomen y que rige muchos procesos orgánicos— son aferentes, es decir, transmiten señales ascendentes, esto es, del intestino a la cabeza. El nervio vago funciona básicamente como un canal de información desde el tracto digestivo hasta el cerebro. Así pues, nuestras tripas tienen mucho más que decirle al cerebro que el cerebro a ellas. Y como veremos a lo largo de este libro, la función de este flujo de información intestino- cerebro, definitivamente, no se limita a avisarnos de cuándo nos toca comer.

Entre las dos capas de músculo que revisten las paredes intestinales se extiende una red de neuronas cuya estructura es la misma que la de las neuronas cerebrales, con las que comparten varias capacidades, entre ellas la capacidad para liberar importantes neurotransmisores. Se trata de una red extensísima de más de cien millones de células nerviosas (casi la misma cifra que alberga la médula espinal). La gran diferencia reside en que este cerebro intestinal no está capacitado para generar pensamiento consciente, y por lo tanto ni razona ni toma decisiones. Es decir, el segundo cerebro siente, pero no piensa, aunque sí parece «saber» y «percibir» intuitivamente. Es más, los sorprendentes resultados de varias investigaciones de vanguardia apuntan a que este segundo cerebro tiene memoria y puede aprender. Incluso se está empezando a considerar la hipótesis de que tiene capacidad de experimentar -no solo reflejar- emociones básicas como el miedo y sufrir sus propios trastornos neuróticos (ahí entrarían en escena las úlceras y dolencias crónicas como la gastritis, por ejemplo)."

AUTOR

Camila Rowlands

Camila Rowlands llevaba una vida feliz en la gran ciudad y su trabajo le resultaba estimulante. Un inesperado accidente le hizo renunciar a su empleo e instalarse en mitad de la naturaleza, entre el monte y el mar. Y allí, sin buscarla, encontró su pasión definitiva: lo que ella llama «el inmenso dispensario verde». Hoy, tras varios años de trabajo de campo en lo relativo a la alimentación consciente, Camila se dedica a compartir las maravillas que ha ido descubriendo y experimentando de la gran sanadora: la madre Naturaleza.