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Descripción

De acuerdo con Un Curso de Milagros, enseñanza espiritual cuyo objetivo es alcanzar un estado de Paz constante e inalterable, no sólo el destino está escrito: el significado de la vida también nos ha sido dado, y nuestra felicidad depende de que estemos dispuestos a seguir el GPS ( el Plan de Dios para la Salvación).

La alternativa es seguir la guía de algo a lo que llamamos "ego", que nos lleva por un camino ilusorio hacia un estado infernal en el que nos sentimos separados de la eternidad. 

El infierno solo puede venir cuando pensamos que estamos separados de Dios. El infierno es un pensamiento y una ilusión. Tal vez el hecho más destacado con respecto a nuestra vida corporal es que se acaba.

Ciertamente, a medida que envejecemos, pensamos más en nuestra condición mortal, pues sabemos que la vida corporal en la Tierra se dirige progresivamente hacia su final.

Este libro consta de tres partes en las que el autor nos ofrece una descripción de sus propios encuentros con la muerte, un examen de diversas experiencias místicas y cercanas a la muerte y una exploración de lo que este increíble documento llamado Un Curso de Milagros tiene que decirnos sobre el significado de estas experiencias y sobre cómo llegar a ver la eternidad.

Jon Mundy, respetado profesor e intérprete de Un Curso de Milagros desde hace décadas, investiga el enigma de la vida, la muerte y la eternidad a través de las enseñanzas del Curso, una poderosa obra espiritual en la que se reflejan las enseñanzas de los místicos de todas las confesiones y de todas las épocas.

Mediante la exploración de diversas experiencias místicas y cercanas a la muerte, Mundy nos describe sus propios encuentros con la muerte y los de otras personas, ayudándonos a ensanchar nuestros horizontes.

También profundiza en lo que el Curso tiene que decirnos sobre el camino a la eternidad, describiendo la realidad eterna de la mente y el despertar al Espíritu, nuestro verdadero hogar. Todo ello nos permite tomar conciencia de la naturaleza efímera del cuerpo físico.

Este es un libro lleno de esperanza que ayuda a aliviar el temor a la muerte.

«Jon nos ofrece su penetrante comprensión sobre un tema importante para todos nosotros. Si quieres saber qué pasa cuando muere el cuerpo, este libro iluminador te aportará visión profunda y claridad, y te reconfortará. Profunda curación y bendiciones te esperan entre estas páginas». Alan Cohen, autor de Un curso de milagros (fácil)

«Jon Mundy fue introducido en Un curso de milagros en 1975 por su escriba, Helen Schucman, y ha sido uno de sus estudiantes y profesores más potentes desde entonces. Aquí clarifica y amplía una de las enseñanzas más básicas del Curso: el tiempo es una ilusión, la eternidad es la realidad y solo el Amor es real». Marianne Williamson, autora de Volver al amor

"El Plan Divino: está escrito y está dado. De acuerdo con Un curso de milagros, no solo el destino está escrito: el significado de la vida también nos ha sido dado, y nuestra felicidad depende de que estemos dispuestos a seguir el GPS (el Plan de Dios para la Salvación). La alternativa es seguir la guía de algo a lo que llamamos «ego», que nos lleva por un camino ilusorio hacia un estado infernal en el que nos sentimos separados de la eternidad. Nunca podemos perder el amor de Dios. El infierno solo puede venir cuando pensamos que estamos separados de Dios. El infierno es un pensamiento y una ilusión. Siempre es posible despertar otra vez, renovarse y volver a Casa. «Aquel a quien Dios ha llamado no debe prestar oídos a ningún substituto. La llamada de los substitutos no es más que el eco del error original que fragmentó el Cielo. ¿Y qué fue de la paz de los que prestaron oídos a dicha llamada? Regresa conmigo al Cielo, y caminando junto con tu hermano ve a otro mundo más allá de este, hasta llegar a la belleza y alegría que ese mundo te ofrece». T-18.1.12:1-4"

"Los funerales son tristes porque dejan un gran agujero en nuestra vida, pero también nos ofrecen la oportunidad de establecer conexiones más profundas. Las emociones de los asistentes están a flor de piel (si no están sedados), y están más dispuestos a escuchar y son más capaces de absorber las verdades espirituales que en las somnolientas mañanas de los domingos. Ver a una viuda asistir al servicio fúnebre medicada con tranquilizantes siempre es descorazonados En una ocasión, en los años noventa, una viuda me llamó varias semanas después del funeral de su marido. Me preguntó si podía repetirle lo que había dicho en el servicio fúnebre porque sabía que había dicho algo importante, pero no se acordaba de qué era. Estar plenamente presente a lo que uno está sintiendo se cuenta entre las cosas más saludables que se pueden hacer. Escaparse nunca es la respuesta. Hay que mirar la pena de frente: las lágrimas deben correr libremente. Las lágrimas son sagradas y llorar es purificador para el alma. Un buen llanto hará que la persona se sienta mejor. El momento de afrontar la muerte debe servir para despertar, no para dormir. Como dijo Winston Churchill: «Si estás atravesando el infierno, sigue andando».

En la tradición protestante el servicio fúnebre incluye la dedicación de un elogio al difunto, la lectura de las Escrituras, algunas oraciones, algo de música y posiblemente algunas personas querrán compartir sus recuerdos. Seguidamente el ministro tiene como media hora para hablar de la vida, la muerte y la eternidad, y es improbable que alguno de los asistentes confronte sus puntos de vista.

Este libro tiene tres partes:

  1. Una descripción de mis propios encuentros con la muerte. He tenido un total de tres experiencias que me han ofrecido vislumbres de la eternidad. La más profunda ocurrió en 1976. La describo en una sección titulada «Santo infierno», que fueron las dos palabras que pronuncié antes de dejar este mundo. Fue santo por lo que salió de la experiencia, pero fue un infierno al nivel del ego, puesto que supuso un encuentro con el final de la historia del ego, el final de su mitología. Después tuve un encuentro psicológico con la muerte en 2001, cuando me diagnosticaron cáncer de colon. Me extirparon un tumor del tamaño de un limón, y, tras examinarme, vieron que el cáncer se había extendido al sistema linfático. Afronté la posibilidad de morir en el futuro próximo. Evidentemente, sobreviví. La experiencia más pacífica, ocurrida en 2007, fue el resultado de haber contraído el virus de La Crosse de la encefalitis por una picadura de mosquito: entré en coma y estuve varias semanas sin conocimiento.  
  2. Un examen de diversas experiencias místicas y cercanas a la muerte. Entre ellas, son de particular importancia:
    A. La experiencia cercana a la muerte de Eben Alexander, quien la describe en su libro La prueba del Cielo.
    B. La extraordinaria experiencia de Anita Moorjani descrita es Morir para ser yo.
  3. Una exploración de lo que este increíble documento llamado Un curso de milagros tiene que decirnos sobre el significado de estas experiencias y sobre cómo llegar a ver la eternidad."

Lee un extracto del libro aquí