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Descripción

La obra que sometemos al juicio público es fruto de nuestro trato con los Adeptos orientales y del estudio de su ciencia. La dedicamos a cuantos estén dispuestos a aceptar la Verdad, doquiera que la encuentren, y a defenderla sin temor a vulgares preocupaciones. Su objeto es ayudar al estudiante a descubrir los principios vitales que subyacen en los antiguos sistemas filosóficos.

En este espíritu de crítica están considerados los cultos y credos religiosos y las hipótesis científicas. Hombres, partidos, sectas y escuelas son efímeras de un día. Tan sólo la VERDAD, asentada en diamantina roca, es eterna y suprema.

No creemos en magia alguna que trascienda a la capacidad de la mente humana, ni en “milagro” alguno, divino o diabólico, si por tal se entiende la transgresión de las eternas leyes naturales.

Combinando la ciencia con la religión, pueden demostrarse la existencia de Dios y la inmortalidad del espíritu humano tan fácilmente como un postulado de Euclides.

El espíritu del hombre es prueba del Espíritu de Dios, como una gota de agua es prueba de la fuente de donde procede.

Esta obra es, por lo tanto, un alegato en pro de que la filosofía hermética y la antigua y universal Religión de la Sabiduría son la única clave posible de lo Absoluto en ciencia y teología.

Autor

Helena Petrovna Blavatsky

Helena Petrovna Blavatsky

Helena Petrovna Hahn Fadéef de Blavatsky, fundadora de la Sociedad Teosofica, nació en Rusia el 31 de julio de 1831 y murió en Londresel 8 de mayo de 1891. Es sin duda alguna la figura más representativa del ocultismo de fines del siglo XIX. Es la personalidad a la que alguien mencionó como "la mensajera que transmitió a la cultura occidental doctrinas esotéricas orientales casi desconocidas". Su clarividencia la empujó a un sediento peregrinar. Canadá, Estados Unidos, Francia, Alemania, México, Perú, Japón, Singapur, Colonias Holandesas, la India, etcétera, saben de sus esfuerzos por explicar a las mentes científicas el significado de los fenómenos paranormales por medio de la demostración práctica de sus propios poderes y divulgando el punto de vista ocultista.
Hoy, después de muchos años, el despertar espiritual del mundo comienza a reivindicarla, distinguiéndola por su obra y por la importancia que ella tiene en la constante evolución espiritual de la humanidad.