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Descripción

Para la mayoría de los occidentales, tanto si se atienen a la definición del catequismo, "el hombre está compuesto de un cuerpo mortal y de un alma inmortal", como si se atienen a definiciones análogas que establecen una división bien marcada entre espíritu y matéria, no hay tema de discusión. Es el principio inmaterial: es el alma la que subsiste, mientras que el cuerpo se destruye.

"Los hechos imponen al ser humano la constatación del carácter transitorio de todo lo que lo rodea, pero esta constatación, que le es penosa, no merma su deseo innato de inmortalidad. Se obstina en ella, creando mitos, doctrinas y prácticas que tienden a reconfortarle, a confirmarle en la fe de la inmortalidad que tanto desea."

Alexandra David-Neel