× Utilizamos cookies propias y de terceros, para realizar el análisis de la navegación de los usuarios. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso.
Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Descripción

Aquella mañana, el Sol se hizo coletas de oro. Estaba tan guapo e impresionante con sus doradas trenzas a lo afro, que hasta los insectos salían a tomarlo. Las aguas del mar abrieron sus ventanas para que peces, algas y arrecifes pudieran recibirlo. Y desde la cima del Everest, la nieve se derretía de gusto y se le hacía la boca agua. Insectos, gusanos, peces, mamíferos marinos, moluscos, arrecifes, algas, nieves…, decidieron reunirse en un lugar de cuento para homenajear al astro rey, al más hermoso de los galanes que habitan el espacio sideral.