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Descripción

Basándose en el famoso koan del ganso que crece dentro de una botella y una vez adulto hay que sacarlo de ella sin dañarlo y sin romper la vasija, Osho viene a decirnos que la mejor manera de perdernos la vida es adoptar una cierta actitud ante ella.

Las actitudes son nuestras ideas, nuestros prejuicios, nuestras invenciones. Nosotros no producimos la vida, sino que somo sólo ondas en el lago de la vida.

¿Qué tipo de actitud puede tener una onda del oceáno respecto al oceáno? ¿Qué tipo de actitud puede tener una hoja de hierba respecto la Tierra, la Luna el Sola, o las estrellas? Todas las actitudes son egoístas, todas las actitudes son estupideces.

La vida no es una filosofía, no es un problema, es un misterio. Tienes que vivirla como una novedad desde el principio mismo, no según un cierto modelo, no desde un condicionamiento, ni desde lo que se ta ha dicho.

Cada individuo humano debería pensar como si fuera el primer Adán o la primera Eva. Sólo así puedes abrirte a infinitas posibilidades. Así eres vulnerable, así estás abierto. Y cuanto más vulnerable eres, cuanto más abierto estás, mayor es la probabilidad de que vivas la vida.

Tus actitudes funcionan a modo de barreras, y de ese modo la vida nunca te llega como vida, pues ha de encajar en tu filosofía, en tu religión, en tu ideología y, al hacerlo, algo en ella muere. Entonces lo que obtienes es un cadáver. Puede parecerse a la vida, pero no lo es.