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Descripción

Los ejercicios de meditación o de trabajo interior son necesarios para equilibrar nuestra vida, mejorar la personalidad y descubrir la verdad interior.

En este libro recopilatorio se presenta una manografía dedicada a la meditación. En su primer capítulo se exponen los fundamentos teóricos de las prácticas meditacioneales. El segundo se dedica a la puesta en práctica de la meditación, con las recomendaciones pertinentes destinadas a que una persona que se inicia en el trabajo interior pueda conseguir unos resultados fructíferos: cómo solventar los escollos y las dificultades y cómo percibir la evolución del trabajo.

Y, por último, cinco conferencias de Blay dirigidas a los alumnos con una cierta práctica en la meditación, permitiendo así que se cimienten los hábitos adquiridos con la práctica cotidiana de la meditación.

"En nuestra sociedad actual, vivimos desbordados por una multiplicidad de impresiones, de exigencias, de urgencias, que nos obligan a estar constantemente dependiendo del exterior, que nos obligan a estar continuamente atendiendo asuntos, problemas, gestiones, y que nos inducen a estar siempre en movimiento, en acción. Y así, si observamos nuestra vida, veremos que nos pasamos prácticamente todas las horas desde que nos despertamos hasta que nos vamos a dormir, pendientes del mundo exterior. Y eso no significa solamente pensar en el mundo exterior, sino que significa estar preocupados por el mundo exterior, estar «asomados» al exterior, pero con tensión, pues lo exterior representa para nosotros problemas que resolver, deseos que satisfacer, peligros de los que tenemos que defendemos, en definitiva significa lucha y lucha es sinónimo de tensión.

Por lo tanto, dado el estilo de vida al que conducen las condiciones de la sociedad actual, estar pendientes del exterior significa estar en tensión, porque nos pasamos todo el día cultivando nuestro desarrollo hacia fuera, desarrollando nuestra mente, desarrollando nuestros sentidos, nuestras facultades operativas, motoras, dinámicas. Pero esto nos impide estar atentos, prestar atención, ser conscientes de nosotros mismos, damos cuenta de que somos los protagonistas, de que somos los agentes, los «sujetos» de esta acción; y nuestro mundo interior, con sus contenidos y sus exigencias, va quedando relegado por esta prioridad que hemos aprendido a dar al mundo exterior. Así no es de extrañar que se produzcan en nosotros esos estados de fatiga, de angustia, y toda esa gran variedad de trastornos y distonías neurovegetativas que son del dominio de la medicina psicosomática..."