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Descripción

A modo de conveniencia, el autor de esta obra denomina punto de quietud a un “lugar” existente en el ser humano que se caracteriza por su calma profunda, su quietud plena y su silencio perfecto. Aunque es experimentable personalmente, es transpersonal por su propia naturaleza, y el que lo experimenta no lo hace egocéntricamente, pues en ese “lugar” no hay noción del yo, ni de esto o aquello, ni de adentro o afuera. Todo lo que se diga a propósito de ese punto de quietud son meras aproximaciones, porque sólo es conocible y comprensible mediante la propia experimentación. Es una energía de completud, claridad, bienestar y silencio, con la que es posible conectar cuando uno va más allá de las ideaciones mecánicas y las modificaciones mentales, estableciéndose en la raíz del pensamiento, en la antesala del ego. Antes de que brote el ego y los pensamientos que resultan de él, se halla ese “lugar” de inmaculada quietud, cuya energía es la de la precisión, el orden, la completud. Todo ser humano ha tenido esporádicamente un atisbo o una experiencia, por fugitiva que haya sido, de ese “lugar” de quietud que nos colma de un sentimiento de calma profunda, expansión y bienestar. En ese “lugar”, por el que fluye una energía de gran poder, se encuentra la inteligencia primordial.