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Descripción

El conde de Saint-Germain y Melquisedec aparecen de generación en generación, con largos periodos en los que están ocultos. Entonces, la explicación etérico-creadora da luz a los misterios de el Aggartha.

El Aggartha comprende veintidós grandes maestros, los que han alcanzado la consciencia cósmica y la iluminación permanente. Estos veintidós sabios son los puntos de convergencia de la humanidad entera.

En el Aggartha, hay potencia, amor, sabiduría y creación de la belleza, lo que hace que el hombre se convierta en alguien parecido a Dios. Dios, que es a la vez el gran poeta, el gran geómetra y el gran enamorado eterno.

Estos maestros han alcanzado la inmortalidad del cuerpo etérico.

"Aparezco personalmente a través de las épocas como un cometa eterno y vagabundo. Se me ha visto en el antiguo continente Atlante,como un sabio con poderes misteriosos. He surgido en los principios de las grandes civilizaciones, como una providencia viva, con la cara de Imhotep, el dios constructor de la Pirámide, de Amurru, el que conoce los caminos de la Montaña, de Zerovanus, el comtemplador de los dos Principios Invencibles.

En el siglo XVIII, alquimista inmortal, fabricaba el oro, agrandaba las perlas, purificaba los diamantes, curaba a los enfermos, revelaba el futuro del mundo.

En el siglo XIX, fundé, con Koot-Houmi y Morya, este edificio de granito, la Sociedad Teosófica en la que fueron estudiados los misterios esenciales del universo. Su fundadora oficial, la sorprendente Helena Petrovna Blavatsky, salía de los santuarios iniciadores de Asia. Ella fue en la Tierra nuestra discípula amada, nuestra mensajera brillante.

Hoy, yo, (François Brousse), me presento a vosotros, aportando revelaciones metafísicas, científicas, proféticas y metodológicas."