× Utilizamos cookies propias y de terceros, para realizar el análisis de la navegación de los usuarios. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso.
Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Descripción

Todos hemos experimentado, en algún momento de nuestras vidas, un instante fugaz en el que una coincidencia sorprendente nos hizo sonreír y maravillarnos. Quizás conociste a tu alma gemela en un vuelo que no pensabas tomar, o recibiste la llamada de un amigo, del que llevabas mucho tiempo sin saber nada, el mismo día en que pensaste en él, o sentiste una señal concreta que te hizo tomar una decisión inesperada que cambió tu vida.

Para algunos, las coincidencias son consecuencia del azar. Para estos racionalistas el universo funciona como un reloj, y el funcionamiento de la Gran Máquina se ajusta a las leyes de la probabilidad. Se trata solo de «meras» coincidencias.

Otros creen que las coincidencias significativas son obra de su Dios, un Dios que los guía y los cuida.

Entre Dios y la mera probabilidad se extiende una amplia gama de teorías. El campo emergente de los estudios de la coincidencia, disciplina que desarrolla el doctor Beitman, propone una conexión más estrecha entre la mente y el entorno que ha sido ya aceptada por la psiquiatría y la psicología actuales. Y por primera vez, desde los trabajos de Carl Jung, una investigación se aproxima científicamente al tema para tratar de identificar, comprender y, así, llegar a canalizar el poder de la coincidencia. Ese es el objetivo final de este libro.

"Muchos libros ofrecen compilaciones de relatos de coincidencias sorprendentes, y no faltan obras que propongan teorías específicas para explicarlas. Este libro es diferente. He intentado analizar punto por punto los informes de coincidencias de infinidad de fuentes para ver cómo y por qué podrían haberse producido de la forma en que lo hicieron. Examinando esos relatos descubrí las características fundamentales que hacen que se produzcan coincidencias, entre ellas los rasgos personales y los factores situacionales que sirven para incrementar su frecuencia. Estos elementos han resultado tan coherentes que he comprendido que en realidad nosotros mismos causamos (y tenemos la capacidad de causar) nuestras coincidencias." Dr. Bernard D. Beitman