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Descripción

En este escrito mostramos que Dios no envía ninguna catástrofe a los hombres, sino que por el contrario: Él nos advirtió en el tiempo, pero nosotros no conseguimos escucharle ni entenderle.

El amenazante estado en que se encuentra este mundo, en el que las catástrofes se hacen cada vez más frecuentes y van en aumento, ya ningún contemporáneo atento lo puede ignorar. De acuerdo con informaciones proporcionadas por la ciencia se ve claro que la situación del mundo ha empeorado de forma dramática y que las perspectivas para el futuro se oscurecen cada vez más.