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Descripción

En este tiempo que constituye la transición, en que el antiguo mundo animal que muere deja sitio a un nuevo mundo que se está preparando para ver la luz, ya no sabemos a qué santo encomendarnos. Las autoridades planetarias nos han mentido y llevado al desastre. Nuestro barco sin capitana va a la deriva. ¿Quién va a tomar los mandos? ¿A quién podemos creer ahora? Hay una lluvia de propuestas. Entre la dictadura de la ONU, los extraterrestres, los científicos y los maestros espirituales, nuestro corazón vacila y, en realidad, no quiere a ninguno de ellos. Dejemos de reproducir lo conocido, de prolongar la podredumbre. Por mi parte, estoy ya cansada de oír hablar de un mundo mejor y una sociedad más justa. No me propongáis un infierno en la tierra con aire acondicionado. ¡BASTA!

Lo que deseo es OTRA COSA. Aspiro a la verdad y a la soberanía individual. El problema es que he olvidado quién soy. Separada de mi alma, permanezco bajo el gobierno del ego. Lo exterior maneja mi vida y mi alma espera que yo tenga la bondad de escucharla. ¿Voy a reconocerme al fin a mí misma, afirmarme y honrarme?

Es una cuestión de identidad.

En este tiempo de gran confusión, lo que se revela como un bien escaso es el discernimiento entre los dos mundos, el de la realidad y el de la ilusión. Y solo el alma sabe lo que es acertado, verdadero y real. Ha llegado el momento de transferir el poder del ego engañoso al alma soberana. Entonces conoceré la omnipotencia, lo ilimitado, la inmortalidad y finalmente, el amor verdadero.