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Descripción

Vivimos tiempos de inquietud y de zozobra, de tensiones y ansiedades. Hay prisa para todo, los nervios están a flor de piel.

Cada día sufrimos la insoportable presión de las colas y los atascos del tráfico. Las impaciencias se disparan más aún cuando aparece la enfermedad o el dolor, o los apuros económicos no permiten llegar a fin de mes.

En tono ameno y sencillo, ilustrado con ejemplos y anécdotas sugerentes, el lector encontrará pistas que le llevarán al aprendizaje de la paciencia. Pronto notará que sus frutos, abundantes e inmediatos, repercuten en su vida cotidiana.

La lectura de este interesante libro es como una bocanada de optimismo, de ilusión y esperanza, impulsando al lector a ser constructor de paz y alegría en medio de un mundo sumido tantas veces en el pesimismo y la tristeza.

Gracias a su paciencia, el hombre de bien podrá superar el odio con el amor, la venganza con el perdón, la intolerancia con la comprensión. De todos se sentirá amigo, de nadie enemigo.