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Descripción

Siempre han habido niños movidos y desatentos en relación a los aprendizajes. La novedad erradica en la mentalidad contemporánea, ligada a la prisa y a una noción del tiempo que no contempla la espera ni el tiempo para comprender.

En las aulas de primaria un porcentaje elevado de alumnos es medicado debido a esa y otras etiquetas diagnósticas. Pero ¿qué hay detrás de ese acrónimo?. ¿Existen evidencias científicas o genéticas que permitan diagnosticar el TDAH.? ¿Por qué ahora algunos de los creadores del término hiperactividad admiten que se trata de una enfermedad ficticia o que ha habido un exceso diagnóstico?

El libro quiere poner el énfasis en señalar la importancia de la subjetividad en todo el proceso de comprender el TDAH  (Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad): la subjetividad de la época en primer lugar, ligada a la prisa.

La subjetividad de los sujetos diagnosticados de TDAH, cuyos cuerpos agitados expresan así un malestar que confluye en unos síntomas, pero que responde a situaciones muy diversas. Y la subjetividad de los profesionales que intervienen: educadores y clínicos, que no pueden pensarse fuera del cuadro en el que se dibujan junto a los pacientes o educandos.

“El tiempo hiperactivo anula el tiempo para comprender y con él la creación y el pensamiento”.