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Descripción

En una anterior hornada te he ofrecido Orar con un pan para cada día. Un buen amigo, después de leerlo, me decía: -Me ha suscitado muchas sonrisas, bastantes veces me hizo pensar y, con frecuencia, cuando me daba cuenta, estaba rezando-. El que así me hablaba, ya lo he dicho, era un amigo. Y se le notaba. Otros, no tan amigos, no sé lo que dirán. De todos modos, la acogida que tuvo me animó a sacar esta nueva recopilación. Y mi pretensión, con Orar con un pan para cada día, antes, y con Orar con una sonrisa diaria, ahora, es precisamente esa: ayudar a rezar y a sonreír. Si lo consigo me doy por satisfecho.