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Descripción

La práctica de la atención y de focalizar es como un músculo. Si no lo utilizamos se debilita; si lo ejercitamos, se desarrolla y fortalece.

En este esperado libro, el autor nos muestra las posibilidades de cultivar dicha atención, tanto como forma de autocontrol, de mejorar la empatía con los demás o para comprender la complejidad del mundo que nos rodea.

Las personas que logran un máximo rendimiento (ya sea en la educación, los negocios, el deporte o las artes) utilizan intuitivamente formas de focalización y de atención plena.

El quid no está en practicar la concentración durante muchas horas, sino en la forma como prestamos atención a lo que hacemos y como absorbemos los feedbacks para autocorregirnos. Incluso el divagar mentalmente puede ser beneficioso.

El antídoto para la fatiga mental es el mismo que para la fatiga física: tomar un descanso y sumergirse en una actividad completamente diferente (pasear, disfrutar de la naturaleza, charlar con amistades, etc).