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Descripción

Por la pasividad de algunos padres, la indiferencia de otros y la impotencia de algunas familias, en la formación recibida por los jóvenes predomina un desenfoque grave, que repercute en su modo de pensar y actuar. Es una dimensión importante de la personalidad y guarda relación directa con la felicidad personal y la fuerza de la institución familiar.

Esperar a que lleguen los problemas es un grave riesgo en educación. Ir por detrás de los acontecimientos, dejando que sean otros quienes llevan las pautas educativas de los hijos, es una temeridad; algo tan esencial como la educación de los hijos, no se puede regir por ese criterio. Debemos ir por delante, siendo protagonistas en la justa medida y dedicando las horas necesarias para pulir y perfilar cada una de las facetas de esa joya única que es un hijo.

Este libro pretende ayudar a los padres y a los educadores que les asesoran, a formarse para realizar esa labor; vale la pena prepararse para ayudar a cada hijo a desarrollar al máximo sus capacidades y aptitudes.