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Descripción

La agresividad se ha convertido en un nuevo tabú, como sucedía antes con la sexualidad, y es además un tabú peligroso, porque pone en juego la salud emocional de los niños, su autoestima y su confianza.

A menudo, niños y jóvenes con conductas agresivas son etiquetados como «niños problemáticos», cuando en realidad solo necesitan expresar lo que sienten.

Según Jesper Juul, debemos comprender esas conductas como exteriorizaciones de una rabia y frustración internas, y ayudar a estos niños a identificar su frustración y expresarla de un modo menos destructivo, e incluso constructivo.

Por otro lado, el adulto necesita ayuda para definir sus límites personales y defenderlos con autoridad y respeto.